Las bacterias que viven en el intestino podrían tener un papel mucho más importante de lo que se pensaba en las alergias alimentarias. Un nuevo estudio encontró que un tratamiento basado en el trasplante de microbiota fecal logró aumentar la tolerancia al cacahuate en algunos jóvenes con alergias graves, un resultado que abre una posible nueva línea de investigación para tratar este tipo de enfermedades.
La investigación, publicada el 5 de agosto en Science Translational Medicine, analizó si era posible modificar la respuesta del sistema inmunitario mediante la introducción de microorganismos procedentes del intestino de personas sanas. La estrategia busca aprovechar las bacterias beneficiosas presentes en un microbioma saludable para ayudar al organismo de una persona alérgica a desarrollar una mayor tolerancia frente a determinados alimentos.
El concepto puede resultar llamativo, pero parte de una hipótesis biológica concreta. Las alergias alimentarias están relacionadas con una respuesta inmunitaria exagerada frente a proteínas que, en condiciones normales, deberían ser toleradas por el organismo. Los investigadores plantean que determinadas bacterias intestinales y las sustancias que producen podrían ayudar a recuperar esa capacidad de tolerancia.
Rima Rachid, directora del Programa de Alergias Alimentarias y del Programa de Inmunoterapia con Alérgenos del Hospital Infantil de Boston y una de las responsables del trabajo, señaló que se trata del primer estudio que demuestra en personas que una terapia dirigida al microbioma puede mejorar una alergia alimentaria. Sin embargo, los propios investigadores consideran necesario realizar ensayos de mayor tamaño para confirmar los resultados.
¿En qué consiste el trasplante fecal?
El trasplante de microbiota fecal consiste en transferir microorganismos intestinales procedentes de un donante sano a otra persona. El objetivo no es simplemente trasladar material fecal, sino introducir una comunidad de bacterias que pueda modificar el equilibrio del microbioma del receptor.
Para este ensayo, los investigadores utilizaron cápsulas congeladas de microbiota fecal, conocidas de manera coloquial como “pastillas de caca”. Diez adultos jóvenes con alergias graves al cacahuate recibieron el tratamiento, procedente de un donante sano que no presentaba alergias alimentarias.
Los participantes recibieron una única intervención de 36 cápsulas ingeridas durante varias horas. Cuatro meses después, fueron sometidos a una prueba de provocación alimentaria para comprobar cuánto cacahuate podían consumir antes de presentar una reacción alérgica.
El resultado fue que tres de los participantes pudieron tolerar varios cacahuates durante la prueba, algo que los investigadores consideran una señal de que el tratamiento podría haber aumentado su capacidad de tolerancia.
Aunque el número de personas que respondió inicialmente fue reducido, el hallazgo fue suficiente para impulsar una segunda etapa del ensayo destinada a estudiar si era posible mejorar la incorporación de las bacterias del donante mediante un tratamiento previo.
Los antibióticos podrían facilitar el cambio del microbioma
En la siguiente fase participaron cinco personas que recibieron antibióticos antes del trasplante de microbiota. La lógica era modificar temporalmente las bacterias presentes en el intestino del receptor para facilitar que los microorganismos procedentes del donante pudieran establecerse.
En este grupo, tres de los cinco participantes mostraron una mayor tolerancia al cacahuate. Durante las pruebas pudieron consumir más de cuatro cacahuates antes de desarrollar una reacción alérgica.
Los investigadores consideran que estos resultados sugieren que preparar previamente el intestino podría influir en la eficacia de la transferencia de microbiota. Sin embargo, debido al reducido número de participantes, no es posible determinar todavía qué tan importante es este factor ni establecer un tratamiento estándar.
El papel de las sales biliares
Una de las partes más interesantes del estudio apareció cuando los investigadores analizaron muestras de sangre de los participantes. Las personas que respondieron al tratamiento presentaban niveles más elevados de sales biliares que aquellas que no mostraron una mejoría significativa.
Las sales biliares son sustancias producidas por el hígado, almacenadas en la vesícula biliar y liberadas en el intestino delgado. Su función conocida está relacionada principalmente con la digestión y absorción de las grasas, pero también participan en diferentes procesos de comunicación entre el intestino, las bacterias intestinales y el sistema inmunitario.
De acuerdo con los investigadores, las bacterias introducidas mediante el trasplante parecían utilizar las sales biliares de manera más eficiente. Esta interacción habría favorecido el aumento de determinadas células reguladoras del sistema inmunitario, que desempeñan un papel importante en la prevención de respuestas alérgicas.
La hipótesis es que estas bacterias, al interactuar con los ácidos biliares, podrían generar señales capaces de ayudar al sistema inmunitario intestinal a recuperar parte de la llamada tolerancia oral, es decir, la capacidad de reconocer los alimentos como sustancias que no necesitan desencadenar una respuesta defensiva.
Talal Chatila, director de inmunología traslacional del Hospital Infantil de Boston y otro de los investigadores principales, explicó que la alergia alimentaria puede entenderse en parte como una alteración de ese mecanismo de tolerancia. Desde esta perspectiva, determinadas bacterias intestinales podrían contribuir a restaurarlo mediante los metabolitos derivados de los ácidos biliares.
¿Significa esto que la alergia al cacahuate podría curarse?
Todavía no. Este punto es fundamental para interpretar correctamente los resultados.
El estudio es pequeño y preliminar: participaron solamente diez adultos jóvenes en el ensayo inicial y cinco en la fase que incluyó antibióticos. Además, los investigadores evaluaron cambios en la tolerancia después de un periodo relativamente corto.
Por lo tanto, los resultados no permiten afirmar que el trasplante de microbiota fecal cure la alergia al cacahuate ni que pueda sustituir los tratamientos actualmente utilizados. Tampoco permiten saber todavía cuánto tiempo podría durar la mayor tolerancia observada en algunos participantes.
La investigación sí proporciona, en cambio, una pista sobre los mecanismos que podrían estar detrás de la relación entre el microbioma y las alergias alimentarias. Estudios anteriores realizados en animales ya habían sugerido que determinados trasplantes fecales podían proteger contra reacciones alérgicas. La nueva investigación aporta evidencia inicial de que una estrategia similar podría tener algún efecto también en seres humanos.
Una alternativa que podría cambiar el tratamiento de las alergias
Las alergias alimentarias representan un problema importante porque obligan a las personas afectadas a vigilar constantemente los alimentos que consumen y a evitar exposiciones accidentales que pueden desencadenar reacciones potencialmente graves.
Precisamente por eso, los investigadores buscan tratamientos que no dependan necesariamente de una terapia permanente. Rima Rachid señaló que muchas personas con alergias alimentarias desean reducir la vigilancia constante y aspiran a tratamientos capaces de modificar de manera duradera la enfermedad.
El trasplante de microbiota podría convertirse algún día en una de esas alternativas, aunque todavía falta un largo camino antes de saber si es seguro, eficaz y duradero. También sería necesario determinar qué bacterias concretas producen el efecto beneficioso, qué pacientes podrían responder mejor y si esas bacterias podrían administrarse de una manera más sencilla y controlada.
Una de las posibilidades que plantean los investigadores es precisamente utilizar los conocimientos obtenidos del trasplante para desarrollar probióticos de precisión, formulados con microorganismos específicos capaces de producir los efectos inmunitarios deseados, en lugar de recurrir a una transferencia completa de microbiota.
El siguiente paso: probarlo en adolescentes
Los investigadores ya planean continuar con el trabajo en adolescentes con alergia al cacahuate. En esta nueva etapa, los participantes recibirán las cápsulas de microbiota en casa bajo supervisión médica y posteriormente serán sometidos a pruebas para determinar si su tolerancia al cacahuate ha aumentado.
El objetivo será comprobar si los resultados observados en el pequeño grupo inicial pueden reproducirse en una población más amplia y si las modificaciones del microbioma realmente se traducen en una mayor tolerancia al alimento.
Por ahora, las llamadas “píldoras de caca” deben entenderse como una estrategia experimental y no como un tratamiento disponible para las alergias alimentarias. Lo verdaderamente relevante del estudio es que refuerza una idea cada vez más estudiada: el intestino, sus bacterias y el sistema inmunitario mantienen una relación estrecha, y modificar esa comunidad de microorganismos podría algún día convertirse en una herramienta para tratar enfermedades que hasta ahora se han abordado principalmente mediante evitación del alimento y terapias dirigidas al sistema inmunitario.
