Ricardo Monreal destaca diálogo y reformas clave en Diputados
En el cierre del periodo legislativo, el coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, lanzó un mensaje que busca resumir cómo se movió el Congreso en estos meses: con diferencias, sí, pero con diálogo como herramienta principal.
Por Bruno Cortés
En el cierre del periodo legislativo, el coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, lanzó un mensaje que busca resumir cómo se movió el Congreso en estos meses: con diferencias, sí, pero con diálogo como herramienta principal.
Dicho en sencillo, lo que planteó es que la política no funciona a base de imposiciones, sino de acuerdos, incluso entre quienes piensan completamente distinto. Para Monreal, ese equilibrio —entre debate fuerte y respeto institucional— es lo que permite que el país tenga contrapesos y que las decisiones no se tomen de manera unilateral.
Al hacer el corte de caja, puso números sobre la mesa: 48 sesiones de pleno, más de 150 horas de trabajo y 62 leyes aprobadas o modificadas. Traducido a la vida diaria, eso significa cambios en reglas que van desde derechos laborales hasta temas de seguridad, economía y justicia.
Entre lo más relevante, destacó la reforma al artículo 123 para reducir la jornada laboral a 40 horas, una medida que, si se concreta plenamente, impactaría directamente en la calidad de vida de millones de trabajadores. También subrayó la modificación al artículo 73 en materia de feminicidio, que abre la puerta a una ley general para unificar cómo se castiga este delito en todo el país.
A esto se suman nuevas leyes como la de cinematografía y audiovisual, y otra enfocada en impulsar inversión en infraestructura estratégica. En términos simples, una apunta a fortalecer la industria cultural y la otra a detonar proyectos que generen desarrollo económico.
Monreal insistió en que estos resultados reflejan un Congreso activo, que a pesar de las tensiones logró avanzar. Y es que, como él mismo lo dijo, el debate fue intenso, pero sin llegar a rupturas mayores: no hubo tomas de tribuna ni confrontaciones físicas, algo que en otros momentos de la política mexicana sí ha ocurrido.
También aprovechó el espacio para fijar postura frente a temas delicados. Sin mencionar casos específicos, dejó claro que el Congreso no debe prestarse a acusaciones políticas sin sustento contra autoridades, y que cualquier señalamiento debe seguir los cauces legales, particularmente a través de la Fiscalía.
En ese mismo tono, defendió la idea de soberanía nacional, subrayando que México no debe aceptar presiones externas ni intervenciones en sus asuntos internos. Es un mensaje que conecta con el contexto internacional y con tensiones recientes en temas de seguridad.
El legislador también reconoció el trabajo de la Mesa Directiva encabezada por Kenia López Rabadán, así como de coordinadores parlamentarios de distintas fuerzas políticas, destacando que, pese a las diferencias ideológicas, se logró mantener un ambiente de civilidad.
Finalmente, expresó respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, señalando que ha enfrentado retos complejos con firmeza, en un momento que calificó como clave para el país.
Así, entre cifras, reformas y mensajes políticos, el cierre del periodo deja una idea clara: en el Congreso, el conflicto es parte del proceso, pero el resultado depende de qué tanto se logra convertir ese choque de ideas en acuerdos que realmente impacten en la vida de la gente.
