Medio integrante de la red CMMD
La sobremesa de la información · Noticias, análisis y conversación pública
ANÚNCIATE AQUÍ
27 de julio de 2026 · admin

El océano se calienta y cambia la vida marina: California enfrenta una preocupante ola de calor en el mar

Las costas de California atraviesan una intensa ola de calor marina que está alterando el equilibrio del ecosistema y afectando a numerosas especies. Delfines, ballenas, leones marinos, aves marinas e incluso tiburones están modificando su comportamiento debido al aumento de la temperatura del océano, un fenómeno que los científicos consideran especialmente preocupante porque coincide con el fortalecimiento de El Niño y con los efectos del cambio climático.

Quienes recorren diariamente el océano ya perciben los cambios. Sara Lesser, guía naturalista del Acuario de Long Beach, explica que durante las excursiones de avistamiento cada vez es menos frecuente encontrar grandes grupos de cetáceos. Aunque todavía es posible observar algunos delfines jugando en la estela de los barcos, la cantidad de encuentros ha disminuido notablemente en comparación con años anteriores.

La razón es sencilla: el alimento del que dependen estos mamíferos marinos está desapareciendo de las zonas habituales. Las anchoas y sardinas, principales presas de delfines y ballenas, buscan aguas más frías, más profundas o migran hacia el norte conforme aumenta la temperatura superficial del mar. Los depredadores, naturalmente, siguen a sus presas, por lo que abandonan las áreas donde antes eran comunes.

Actualmente, la temperatura de la superficie del océano frente a las costas de California se encuentra entre tres y cuatro grados centígrados por encima del promedio histórico, de acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Además, esta ola de calor marina se ha mantenido durante casi seis meses, una duración que preocupa a los especialistas por sus posibles consecuencias ecológicas.

El escenario resulta aún más delicado porque coincide con el regreso de El Niño, un fenómeno climático natural que eleva la temperatura de las aguas del Pacífico ecuatorial y altera los patrones climáticos en diferentes regiones del planeta. Los investigadores consideran que este episodio podría convertirse en uno de los más intensos registrados hasta ahora.

Andrew Leising, especialista de NOAA, advierte que existen muchas similitudes con lo ocurrido entre 2015 y 2016, cuando otra potente ola de calor marina provocó graves alteraciones ambientales en California. En aquella ocasión, miles de aves murieron al no encontrar suficiente alimento, mientras que numerosos lobos marinos y ballenas aparecieron desnutridos o varados en las playas.

Las señales de alerta ya comienzan a repetirse. En los últimos meses se han encontrado decenas de pelícanos y cormoranes muertos cerca de San Diego, un hecho que los científicos relacionan con la escasez de alimento y las alteraciones provocadas por el aumento de la temperatura del océano.

Los leones marinos de California también podrían enfrentar una situación crítica. Cuando el mar se calienta, las hembras deben recorrer mayores distancias para encontrar peces, dejando solas a sus crías durante más tiempo. En muchos casos, estas no sobreviven debido a la falta de alimento.

Otro problema asociado con las altas temperaturas es la proliferación de algas tóxicas que producen ácido domoico, una sustancia que se acumula en peces como las anchoas y las sardinas. Al consumir estos peces contaminados, mamíferos marinos como los leones marinos pueden sufrir intoxicaciones que afectan su sistema nervioso, provocan desorientación y, en los casos más graves, ocasionan su muerte.

Las consecuencias de este fenómeno ya alcanzaron también a las ballenas. En la bahía de Monterrey, al sur de San Francisco, dos ballenas jorobadas fueron encontradas muertas a principios de junio tras una intensa proliferación de estas algas tóxicas. Para Elliott Hazen, profesor de Ecología de la Universidad de California en Santa Cruz, este tipo de eventos no se observaba desde la histórica ola de calor marina registrada entre 2014 y 2015.

El calentamiento del océano también está modificando la distribución de otras especies. Los tiburones juveniles, que prefieren aguas más cálidas, permanecen cada vez más cerca de las playas, aumentando la frecuencia con la que son vistos por bañistas y surfistas.

Recientemente, un residente de Malibú difundió un video en el que un tiburón blanco nadaba a escasos metros de un grupo de niños. Asimismo, durante la primavera las autoridades restringieron en varias ocasiones el ingreso al mar en Huntington Beach tras detectar ejemplares considerados potencialmente peligrosos.

Aunque la presencia de tiburones no significa necesariamente un mayor riesgo de ataques, los especialistas explican que el incremento de avistamientos refleja cómo las condiciones ambientales están transformando la distribución de numerosas especies marinas.

Los científicos advierten que estos cambios podrían dejar de ser eventos aislados. Desde 2019, California ha experimentado olas de calor marinas prácticamente cada año, una tendencia que, según los expertos, está siendo intensificada por el cambio climático.

Además de representar una amenaza para la biodiversidad, estas alteraciones también pueden afectar la pesca y la seguridad alimentaria. Si las especies que forman la base de la cadena alimenticia continúan desplazándose o disminuyendo, el impacto alcanzará a todo el ecosistema marino, incluyendo a los peces de los que dependen tanto la fauna como las comunidades humanas.

Para los investigadores, el calentamiento del océano ya no es una amenaza futura, sino una realidad que está transformando los mares del Pacífico y poniendo a prueba la capacidad de adaptación de uno de los ecosistemas más importantes del planeta.