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Ciencia

Del tiburón fantasma a la “bola de la muerte”: descubren más de mil nuevas especies marinas en un año

mayo 21, 2026 Por

La exploración de las profundidades marinas continúa revelando criaturas que hasta hace poco parecían sacadas de la ciencia ficción. Durante el último año, científicos de Ocean Census identificaron 1.121 nuevas especies marinas en distintos puntos del planeta, en lo que representa uno de los mayores avances recientes en el descubrimiento de biodiversidad oceánica.

Entre los hallazgos aparecen especies tan sorprendentes como un “tiburón fantasma” de aguas profundas, una esponja carnívora apodada “bola de la muerte”, gusanos que habitan estructuras similares al vidrio y organismos con posibles aplicaciones biomédicas.

Esponja carnívora "bola da morte": expedição descobre nova espécie nas profundezas do Atlântico

El proyecto, impulsado por The Nippon Foundation y Nekton, reunió a equipos internacionales que realizaron 13 expediciones en algunas de las zonas más remotas y extremas de los océanos, incluyendo regiones cercanas a Japón, el Mar del Coral frente a Australia, Papúa Nueva Guinea, la Antártida y las Islas Sandwich del Sur en el Atlántico.

Los investigadores descendieron hasta profundidades de 6.575 metros, en ambientes donde la presión extrema, la oscuridad y las bajas temperaturas convierten la supervivencia en un desafío biológico extraordinario.

De acuerdo con Oliver Steeds, estos descubrimientos representan apenas una pequeña fracción de la biodiversidad marina existente. Los científicos estiman que podrían existir hasta dos millones de especies en los océanos y que alrededor del 90% todavía no ha sido identificado oficialmente.

Una de las especies más llamativas fue el llamado gusano “castillo de cristal”, identificado como Dalhousiella yabukii. Este pequeño gusano poliqueto fue hallado a 791 metros de profundidad frente a las costas japonesas viviendo dentro de una esponja de vidrio, organismo con estructura translúcida compuesta por sílice.

Según explicó Michelle Taylor, el gusano mantiene una relación simbiótica con la esponja: mientras encuentra refugio en ella, también la protege de posibles depredadores gracias a sus mandíbulas y mecanismos defensivos.

Otro hallazgo que captó la atención de los investigadores fue una esponja marina depredadora del género Chondrocladia, descubierta a más de 3.600 metros de profundidad en las Islas Sandwich del Sur. A diferencia de la mayoría de las esponjas, que filtran nutrientes del agua, esta especie captura pequeños crustáceos mediante estructuras similares al velcro y luego los descompone lentamente. Por esa razón fue bautizada informalmente como la “bola de la muerte”.

Los científicos también identificaron una nueva especie de “tiburón fantasma” o quimera en el Mar del Coral. Estos animales, emparentados lejanamente con tiburones y rayas, pertenecen a un antiguo linaje evolutivo que existe desde hace unos 400 millones de años, mucho antes de la aparición de los dinosaurios.

En Timor Oriental, investigadores descubrieron además un gusano cinta con colores intensos y toxinas únicas que actualmente son estudiadas por su posible utilidad en investigaciones relacionadas con enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y trastornos psiquiátricos.

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Para los especialistas, estos descubrimientos no solo amplían el conocimiento científico sobre la vida marina, sino que también subrayan la urgencia de proteger ecosistemas cada vez más amenazados por el cambio climático, la acidificación de los océanos y la pesca ilegal o insostenible.

Oliver Steeds advirtió que muchos organismos podrían extinguirse incluso antes de ser descubiertos oficialmente. El aumento de las temperaturas globales y la destrucción de arrecifes de coral representan algunos de los riesgos más graves para la biodiversidad marina.

Actualmente, la plataforma Ocean Census NOVA busca acelerar el registro científico de nuevas especies, ya que el proceso formal de descripción puede tardar más de una década. En grupos como las esponjas marinas, los tiempos pueden extenderse hasta 20 años debido a la escasez de especialistas en taxonomía.

Los investigadores consideran que comprender la biodiversidad oceánica es esencial para proteger los ecosistemas del planeta y entender cómo funciona la vida en la Tierra. Mientras tanto, las profundidades marinas continúan revelando criaturas que hasta hace poco permanecían ocultas en uno de los territorios menos explorados del mundo.

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