El director Alejandro González Iñárritu oficializó el martes 26 de mayo su ingreso a El Colegio Nacional, convirtiéndose en el primer representante de la cinematografía en ocupar una silla dentro de la máxima institución académica y cultural de México, fundada originalmente en 1943.
La incorporación del realizador capitalino rompe un esquema de 83 años en el que la membresía de este órgano había estado reservada estrictamente para perfiles de la literatura, la ciencia, la medicina y las artes plásticas, integrando ahora la disciplina del séptimo arte a su catálogo de cátedras vitalicias.
Durante la sesión solemne celebrada en el recinto del Centro Histórico de la CDMX, el cineasta presentó una disertación inaugural titulada La alucinación consensuada. En este documento, estructuró una defensa técnica y teórica sobre la naturaleza de la imagen en movimiento como una herramienta de memoria, pensamiento y lenguaje visual.
El ganador de cinco premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood (por cintas como Birdman y El Renacido) utilizó su tiempo en el atril para documentar la progresión del lenguaje visual en México. Señaló que el país opera como una «potencia visual», trazando una línea cronológica que inicia en los códices prehispánicos, atraviesa el muralismo del siglo XX y desemboca en la óptica moderna de la cámara de cine.
Al desglosar el impacto de su nombramiento, el director precisó que la designación trasciende su biografía. Explicó que el reconocimiento valida financieramente, culturalmente y académicamente a toda una tradición de trabajadores de las artes visuales que han moldeado la narrativa mexicana en el extranjero.
En el bloque de cierre de su ponencia, González Iñárritu introdujo una variable tecnológica de alto riesgo para su industria. El director dedicó varios minutos a advertir sobre la penetración de la Inteligencia Artificial (IA) en los procesos de producción, señalando el peligro estadístico y cualitativo de sustituir la experiencia vital por imágenes de generación sintética.
La ceremonia culminó con un exhorto directo a los realizadores y productores del país para mantener el factor biológico en la cadena de suministro del entretenimiento, cerrando su participación con la consigna: «¡Sigamos, humanos, haciendo cine con humanos para humanos!».
