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17 de agosto de 2026 · admin

De la tortillería al café gourmet: así cambia el comercio por la gentrificación en CDMX

La gentrificación en la Ciudad de México no sólo modifica el perfil habitacional de colonias como Roma, Condesa, Juárez, Polanco y zonas de Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo; también está transformando su actividad comercial. El encarecimiento de los espacios puede desplazar a pequeños negocios y favorecer establecimientos dirigidos a consumidores con mayor poder adquisitivo, poniendo en riesgo la diversidad económica y los servicios cotidianos de proximidad.

El fenómeno ocurre cuando el aumento del valor del suelo y de las rentas comerciales vuelve difícil la permanencia de negocios tradicionales. Una papelería, tortillería, tlapalería o pequeño establecimiento familiar suele operar con márgenes reducidos y depende de una clientela local, por lo que enfrenta mayores dificultades para absorber incrementos en los costos de ocupación.

En contraste, giros con mayores márgenes pueden tener una capacidad superior para asumir rentas elevadas. Cafeterías especializadas, restaurantes, bares, establecimientos de servicios personales o negocios orientados a consumidores de mayores ingresos pueden sustituir progresivamente a comercios que atendían necesidades básicas de los residentes.

La propia administración capitalina reconoce que la gentrificación puede implicar el desplazamiento de negocios y servicios locales por otros dirigidos a población con mayor capacidad económica. El Bando 1, presentado en julio de 2025, identifica entre los efectos del fenómeno la desaparición de comercios locales y señala que la especulación inmobiliaria y la revalorización urbana pueden elevar el costo de bienes y servicios.

El problema, por tanto, trasciende una cuestión estética o de preferencias comerciales. Cuando desaparecen establecimientos de proximidad, los habitantes pueden verse obligados a recorrer mayores distancias para adquirir productos básicos. La afectación puede ser mayor para personas adultas mayores, quienes tienen dificultades de movilidad o familias que dependen de servicios cercanos y no cuentan con automóvil.

La sustitución comercial también puede afectar el empleo y las redes sociales construidas alrededor de los negocios tradicionales. Tiendas, mercados, talleres y otros establecimientos de barrio funcionan como espacios de interacción cotidiana y forman parte de la identidad de las colonias. Su desaparición representa una pérdida económica, pero también una transformación de las relaciones comunitarias.

El Gobierno de la Ciudad de México ha identificado como zonas de tensión inmobiliaria a colonias como Condesa, Hipódromo, Roma Norte, Roma Sur, Juárez, Doctores, Escandón y San Miguel Chapultepec. En 2025 realizó 26 foros y diálogos territoriales relacionados con el Bando 1, con más de 3 mil 200 participantes, incluidos comerciantes locales, residentes, organizaciones civiles, especialistas y representantes empresariales.

Entre las medidas planteadas por el Bando 1 se encuentra un programa especial de estímulos para comercios locales, con apoyos dirigidos a micro y pequeñas empresas, oficios tradicionales y establecimientos que forman parte de las comunidades. El objetivo oficial es fortalecer la economía barrial y favorecer la permanencia de estos negocios frente a las presiones inmobiliarias.

Sin embargo, el reto está en convertir estas medidas en mecanismos efectivos y permanentes. La protección del comercio de barrio no puede depender únicamente de que los consumidores elijan comprar local, pues las condiciones de renta, los requisitos contractuales, los costos de operación y la disponibilidad de locales determinan en buena medida qué negocios tienen posibilidades reales de permanecer.

Además, la gentrificación comercial no implica que la llegada de nuevos restaurantes, cafeterías o servicios sea negativa por sí misma. El riesgo aparece cuando el mercado inmobiliario genera una sustitución sistemática de actividades y hace inviable la coexistencia entre negocios dirigidos a distintos sectores de la población. Una ciudad económicamente dinámica también requiere comercios accesibles, servicios básicos y establecimientos capaces de atender a quienes llevan años viviendo en sus colonias.

El desafío para las autoridades será determinar si las políticas anunciadas logran contener el desplazamiento económico y preservar la diversidad comercial. El propio Gobierno capitalino ha planteado que el combate a la gentrificación requiere nuevos equilibrios sociales y territoriales, así como acciones contra la especulación y mecanismos para fortalecer el arraigo comunitario.

La discusión sobre la gentrificación comercial, en consecuencia, obliga a mirar más allá del aumento de precios de las viviendas. La permanencia de una colonia también depende de quién puede rentar un local, qué negocios sobreviven y qué servicios siguen disponibles para sus habitantes. El desafío para la Ciudad de México consiste en impulsar inversión y renovación urbana sin convertirlas en factores de expulsión del comercio que sostiene la vida cotidiana de los barrios.