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22 de julio de 2026 · admin

¿Los videos cortos están cambiando tu cerebro? Esto revela la ciencia sobre su impacto

Deslizar el dedo durante minutos —o incluso horas— para ver un video tras otro en plataformas como TikTok, Instagram Reels o YouTube Shorts se ha convertido en una rutina para millones de personas. Sin embargo, detrás de este hábito cotidiano, la ciencia comienza a encontrar evidencias de que el consumo excesivo de este tipo de contenido podría modificar el funcionamiento del cerebro y afectar procesos cognitivos fundamentales.

En el marco del Día Mundial del Cerebro, que se conmemora cada 22 de julio, la maestra Minerva Gutiérrez Martignon, académica del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), explicó que los videos de formato corto activan la región ventral tegmental del cerebro, una zona estrechamente relacionada con el sistema dopaminérgico, encargado de regular la motivación, el aprendizaje y la sensación de recompensa.

De acuerdo con la especialista, esta activación favorece un mecanismo de gratificación inmediata que impulsa al cerebro a buscar constantemente nuevos estímulos, lo que puede derivar en un consumo cada vez más frecuente y prolongado de este tipo de contenido.

«Esta activación favorece un ciclo de búsqueda constante de gratificación inmediata, lo que puede incentivar patrones de consumo cada vez más frecuentes», señaló.

Las investigaciones también han identificado cambios en la comunicación entre distintas regiones cerebrales. En particular, estudios recientes muestran una menor conectividad entre la Red Neuronal por Defecto —el conjunto de regiones que permanece activo cuando el cerebro está en reposo— y la corteza cingulada anterior, estructura que participa en funciones como la atención, el autocontrol y la conciencia sobre uno mismo.

Según Gutiérrez Martignon, esta disminución en la conectividad podría ayudar a explicar por qué algunas personas experimentan dificultades para dejar de consumir videos o pierden la noción del tiempo mientras utilizan las plataformas digitales.

La evidencia científica también apunta a posibles efectos sobre el rendimiento cognitivo. Estudios realizados mediante electroencefalografía (EEG) han encontrado que la exposición frecuente a videos cortos se relaciona con alteraciones en distintos tipos de atención, especialmente en los mecanismos de alerta, orientación y control ejecutivo. Además, se han observado cambios asociados con la memoria y la regulación emocional.

No obstante, la especialista subrayó que el contenido digital no debe considerarse perjudicial por sí mismo. Explicó que puede aportar beneficios cuando ofrece información útil, promueve el aprendizaje o brinda momentos de entretenimiento y bienestar emocional. El problema surge cuando el consumo se vuelve compulsivo y desplaza otras actividades importantes de la vida cotidiana.

En esos casos, el exceso de información y la búsqueda constante de recompensas inmediatas pueden favorecer la aparición de ansiedad, fatiga mental y diversas alteraciones cognitivas.

Además del impacto de las redes sociales, la comunidad científica comienza a prestar atención a otro fenómeno que podría transformar el funcionamiento cognitivo: el uso intensivo de herramientas de inteligencia artificial generativa.

Gutiérrez Martignon mencionó investigaciones encabezadas por Pilar Durán Hernández, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM, que analizan cómo una dependencia excesiva de estas tecnologías podría reducir el ejercicio del pensamiento crítico, la curiosidad y algunos procesos involucrados en el aprendizaje.

Aunque estas investigaciones aún se encuentran en desarrollo, la especialista considera que reflejan la importancia de estudiar cómo las nuevas tecnologías están modificando la manera en que las personas aprenden, resuelven problemas y toman decisiones.

Las preocupaciones sobre el funcionamiento cerebral cobran aún mayor relevancia si se considera el panorama mundial de las enfermedades neurológicas. De acuerdo con la World Federation of Neurology (WFN), más de 3 mil 400 millones de personas viven actualmente con algún padecimiento neurológico, lo que convierte a estas enfermedades en la principal causa de discapacidad en el mundo.

Uno de los mayores desafíos, señaló la académica, es que millones de personas aún carecen de acceso a servicios especializados de neurología, situación que el Día Mundial del Cerebro busca visibilizar para promover una atención más equitativa.

En México, los accidentes cerebrovasculares continúan entre las principales enfermedades neurológicas. La especialista recordó que alrededor del 90 % de estos casos podrían prevenirse mediante el control de factores de riesgo como la hipertensión, el tabaquismo, el sedentarismo y una alimentación poco saludable.

Asimismo, destacó que el Servicio de Neurología del Hospital General de México registró un importante incremento en la atención de pacientes, al pasar de 950 consultas durante el primer trimestre de 2022 a 2 mil 456 en el mismo periodo de 2023. A ello se suma que el estudio Global Burden of Disease 2021 estima que cerca de 18.1 millones de personas viven con algún trastorno mental en el país.

Frente a este escenario, la Universidad del Claustro de Sor Juana fortaleció la formación de futuros psicólogos mediante la creación del Aula de Neurociencias, un espacio donde los estudiantes realizan registros electroencefalográficos y trabajan con técnicas de neurofeedback y biofeedback para comprender mejor el funcionamiento del sistema nervioso y las principales enfermedades neurológicas.

La iniciativa forma parte del nuevo plan de estudios del Colegio de Psicología, que incorpora las neurociencias y la salud mental como áreas prioritarias para preparar a los profesionales que enfrentarán los retos que plantean tanto los trastornos neurológicos como el creciente impacto de las nuevas tecnologías en el cerebro humano.