Zacatecas reduce 71.1% los homicidios dolosos en un año y lidera la baja nacional
Zacatecas cerró 2025 como la entidad con la mayor reducción de homicidios dolosos del país, al registrar una caída de 71.1% en la comparación 2024 vs 2025, de acuerdo con el balance presentado por el gabinete federal de seguridad.
El dato fue expuesto en el marco del informe de seguridad divulgado por el Gobierno de México, con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y con la presidenta Claudia Sheinbaum encabezando la presentación de resultados.
El contexto nacional con el que se arropa el anuncio también es clave: el gobierno reportó que el promedio diario de homicidios pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 52.4 en diciembre de 2025, una baja cercana a 40% en el periodo referido.
En el desglose por entidades, el reporte ubicó a Zacatecas a la cabeza de los descensos, por encima de otras entidades que también mostraron mejoras relevantes, como Chiapas y Quintana Roo, según se expuso en la misma narrativa oficial.
Para la federación, el viraje zacatecano no se explica por un solo factor, sino por coordinación operativa: presencia de fuerzas federales, despliegue de la Guardia Nacional, trabajo conjunto con instancias estatales de procuración de justicia y una línea de “atención a las causas” como componente preventivo.
El subtexto político es inevitable: Zacatecas venía cargando el estigma de haber escalado en años recientes a los primeros lugares de violencia, por lo que la reducción que hoy se presume busca colocarse como punto de quiebre en esa trayectoria.
Aun así, el dato duro no debería convertirse en autopista para el triunfalismo. Las cifras de homicidio suelen actualizarse conforme se consolidan los registros oficiales y se afinan las metodologías de conteo, por lo que el seguimiento mensual será clave para sostener la credibilidad del resultado.
Y mientras Zacatecas se presenta como “caso de éxito”, el diagnóstico federal mantiene el foco en entidades con presión sostenida, donde la violencia homicida sigue representando un desafío estructural y operativo para el Estado.
La otra cara del balance es la calle: la reducción de homicidios no siempre se traduce de inmediato en sensación de seguridad. La percepción ciudadana suele moverse con más lentitud y está influida por delitos cotidianos, impunidad y experiencias locales.
Con todo, el dato de Zacatecas sí marca un punto de inflexión: si la tendencia se sostiene, el reto será doble—conservar la reducción sin depender sólo del músculo operativo y blindar resultados con instituciones, justicia local efectiva y políticas que contengan también delitos que erosionan la vida diaria, como la extorsión.