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Lunes, 31 de agosto de 2026
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Usar demasiado el inhalador de rescate podría ser una alerta para el corazón, advierte un estudio

31 de agosto de 2026 · 20:00 Redacción Café Grillo

Para muchas personas con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el inhalador de rescate representa una herramienta indispensable cuando aparece la dificultad para respirar. Sin embargo, necesitarlo con demasiada frecuencia podría ser mucho más que una señal de que los pulmones están teniendo problemas.

Un amplio análisis de datos sanitarios reales realizado en Bélgica encontró que el uso frecuente de inhaladores de alivio de acción corta, también conocidos como broncodilatadores de acción corta, se relaciona con un mayor riesgo de presentar problemas cardiovasculares y de morir.

Los investigadores estudiaron información de más de 280 mil pacientes con asma y EPOC y observaron asociaciones con enfermedades como insuficiencia cardíaca, infarto e ictus isquémico. El incremento del riesgo de muerte varió entre 12% y 73%, dependiendo del tipo de inhalador y de la enfermedad respiratoria que presentaba cada paciente.

El hallazgo no significa que el inhalador sea por sí mismo la causa de estos padecimientos. Los propios investigadores advierten que el uso excesivo también puede ser un indicador de que la enfermedad respiratoria no está adecuadamente controlada.

¿Por qué preocupa utilizar demasiado el inhalador?

Los inhaladores de rescate contienen medicamentos que actúan rápidamente sobre los músculos que rodean las vías respiratorias. Al relajarlos, permiten que el aire circule con mayor facilidad y ayudan a aliviar temporalmente síntomas como la falta de aire, las sibilancias o la sensación de opresión en el pecho.

El problema aparece cuando una persona necesita recurrir constantemente a este tipo de medicamento.

Además de su efecto sobre las vías respiratorias, los broncodilatadores de acción corta pueden producir efectos sobre el sistema cardiovascular, entre ellos aumento de la frecuencia cardíaca y alteraciones del ritmo cardíaco.

Por ello, necesitar cada vez más dosis puede convertirse en una señal de que algo no está funcionando correctamente en el control de la enfermedad.

El uso excesivo de broncodilatadores de acción corta es una señal de alarma que indica inflamación incontrolada de las vías respiratorias y requiere una revisión médica del tratamiento”, explicó Lies Lahousse, autora principal de la investigación y especialista de la Universidad de Gante.

Casi uno de cada cinco pacientes con asma los utiliza en exceso

El fenómeno no es poco frecuente. De acuerdo con los datos citados en la investigación, aproximadamente uno de cada cinco pacientes con asma y uno de cada tres con EPOC utilizan en exceso estos medicamentos de rescate.

Los investigadores encontraron además que utilizar tres o más inhaladores de alivio al año estaba asociado con un mayor riesgo de muerte en comparación con quienes utilizaban dos o menos.

Esta diferencia no debe interpretarse como un número que determine automáticamente cuándo una persona está en peligro. La cantidad necesaria de medicamento depende de cada paciente, su diagnóstico, el tipo de inhalador y las indicaciones de su médico.

Lo importante es el cambio en el patrón de uso. Si alguien comienza a necesitar el inhalador de rescate con mayor frecuencia que antes, esto puede indicar que los síntomas están empeorando o que la enfermedad ya no está suficientemente controlada.

El inhalador puede aliviar el síntoma, pero no necesariamente el problema de fondo

Una de las claves para comprender el hallazgo es distinguir entre aliviar una crisis y controlar la enfermedad respiratoria.

El inhalador de rescate puede abrir rápidamente las vías respiratorias y hacer que respirar resulte más sencillo. Sin embargo, en enfermedades como el asma existe un proceso inflamatorio subyacente que requiere un tratamiento de control adecuado.

Por eso, depender cada vez más del medicamento de alivio puede crear una falsa sensación de seguridad: el paciente consigue respirar mejor temporalmente, pero la causa que está provocando las exacerbaciones continúa presente.

En el caso de la EPOC, un aumento de los síntomas también puede indicar que es necesario reevaluar el tratamiento y descartar factores que estén agravando la enfermedad.

La revisión médica debe incluir más que los pulmones

Ante un uso excesivo del inhalador, los especialistas consideran importante realizar una revisión integral del tratamiento.

Esto incluye comprobar si el medicamento indicado continúa siendo el adecuado, evaluar la técnica utilizada para inhalar y revisar si el paciente está siguiendo correctamente el tratamiento de mantenimiento.

La técnica es particularmente importante. Una persona puede utilizar un inhalador todos los días y, aun así, no recibir correctamente la cantidad de medicamento si la forma de administrarlo no es la adecuada.

También debe analizarse la adherencia al tratamiento. En algunos casos, el aumento del uso del inhalador de rescate ocurre porque el paciente ha dejado de utilizar o utiliza de manera irregular los medicamentos destinados a mantener controlada la enfermedad.

Por ello, los investigadores plantean que el uso frecuente del broncodilatador debe funcionar como una señal para revisar todo el manejo de la enfermedad, no simplemente como una razón para suspender el inhalador.

¿Qué deben hacer las personas con asma o EPOC?

El mensaje principal del estudio no es dejar de utilizar los inhaladores de rescate cuando han sido prescritos. Estos medicamentos pueden ser fundamentales para controlar episodios de dificultad respiratoria.

La señal de alerta aparece cuando una persona necesita utilizarlos más veces de lo habitual, requiere cada vez más dosis o nota que los síntomas están cambiando.

En esos casos, lo recomendable es consultar con el profesional de salud que lleva el tratamiento para determinar qué está provocando el aumento de los síntomas y si es necesario modificar la estrategia terapéutica.

También es importante no modificar por cuenta propia las dosis ni sustituir un tratamiento de control por el inhalador de rescate.

El estudio aporta así una perspectiva que va más allá de la salud pulmonar: la frecuencia con la que una persona necesita su inhalador puede ofrecer información importante sobre el estado general de su enfermedad y, potencialmente, sobre su riesgo cardiovascular.

Para quienes viven con asma o EPOC, conocer este patrón puede ayudar a detectar a tiempo que la enfermedad necesita una nueva valoración y evitar que un problema de control respiratorio permanezca sin atender.

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