Trump anuncia reapertura de Ormuz y tregua con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán aceptó no volver a cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más relevantes para el comercio energético global, en medio de la escalada de tensiones entre Washington y Teherán.
Por Juan Pablo Ojeda
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán aceptó no volver a cerrar el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más relevantes para el comercio energético global, en medio de la escalada de tensiones entre Washington y Teherán.
“Irán acordó no volver a cerrar nunca más el estrecho de Ormuz. ¡Ya no será utilizado como un arma contra el mundo!”, publicó el mandatario en su red Truth Social, donde calificó el momento como “un día grandioso y brillante para el mundo”.
El Estrecho de Ormuz es una vía clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción impacta de forma inmediata en los mercados internacionales. Durante las últimas semanas, el conflicto —iniciado tras acciones militares de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero— generó volatilidad en los precios del crudo y elevó la incertidumbre económica global.
Aunque Trump celebró la reapertura total anunciada por Irán, advirtió que el bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes se mantendrá vigente hasta alcanzar un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto. Esta medida fue ordenada tras el fracaso de las negociaciones recientes en Islamabad, donde se prevé retomar el diálogo con mediación de Pakistán.
Por su parte, Irán confirmó que el estrecho permanecerá “totalmente abierto” al menos hasta la conclusión del alto el fuego vigente, enmarcado en la reciente tregua en Líbano. Según autoridades iraníes, el tránsito marítimo operará con rutas definidas de entrada y salida para garantizar la seguridad en la zona.
Más allá del anuncio, el episodio refleja la fragilidad del equilibrio en Medio Oriente y la alta dependencia global de corredores energéticos como Ormuz. La reapertura reduce momentáneamente la presión sobre los mercados, pero el mantenimiento del bloqueo naval y la ausencia de un acuerdo integral mantienen latente el riesgo de una nueva escalada.
