Síndrome del glúteo inactivo: el problema silencioso de pasar demasiadas horas sentado

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Screenshot 2026-03-04 at 16-29-54 Qué es la amnesia glútea una dolencia creciente debido al sedentarismo - Infobae

El llamado síndrome del glúteo inactivo, conocido médicamente como amnesia glútea o popularmente como “síndrome del trasero muerto”, se ha convertido en una preocupación creciente en una sociedad marcada por el sedentarismo. Permanecer sentado durante largas jornadas frente al ordenador o en el automóvil puede provocar que los músculos glúteos dejen de activarse correctamente, generando molestias que muchas veces se confunden con simple cansancio.

De acuerdo con la Cleveland Clinic, este trastorno aparece cuando los glúteos dejan de funcionar de manera adecuada debido a la inactividad prolongada. Como consecuencia, pueden presentarse dolor lumbar, debilidad muscular y una sobrecarga compensatoria en otras zonas del cuerpo. Esta pérdida de activación altera la estabilidad de la pelvis y afecta la coordinación muscular en movimientos cotidianos.

La fisioterapeuta Rebecca Bossick, consultada por la revista Hello! Magazine, explica que la amnesia glútea ocurre cuando el cerebro pierde la conexión eficiente con estos músculos, esenciales para caminar, mantenerse de pie, subir escaleras o levantar objetos. Cuando no trabajan adecuadamente, otros grupos musculares como la zona lumbar, los isquiotibiales y los flexores de cadera asumen la carga, lo que contribuye a rigidez, fatiga o dolor incluso en actividades simples como agacharse o cargar bolsas.

El sedentarismo figura entre las principales causas. Permanecer con las caderas flexionadas durante horas mantiene los glúteos relajados y desactivados. En este sentido, Harvard Health Publishing coincide en que estar sentado por periodos prolongados puede hacer que estos músculos “olviden” cómo activarse, favoreciendo la debilidad y las molestias en la parte baja de la espalda. La recomendación es clara: levantarse con frecuencia y realizar ejercicios específicos que reactiven la musculatura.

Bossick advierte que, tras largas jornadas de inactividad, exigir una respuesta inmediata a los músculos resulta complejo, y la repetición de este patrón termina debilitando su función. Incluso ciertos hábitos deportivos pueden influir. Actividades como correr o andar en bicicleta, cuando priorizan velocidad o resistencia, pueden relegar el trabajo de los glúteos. Asimismo, el uso frecuente de máquinas que aíslan movimientos no siempre fomenta un fortalecimiento funcional integral.

Entre los síntomas más comunes se encuentran la rigidez en la cadera después de estar sentado, molestias en las rodillas al caminar y sensación de debilidad al levantarse de una silla. También puede percibirse que la zona lumbar asume el esfuerzo al cargar peso o que los isquiotibiales se sobrecargan durante ejercicios como los puentes de glúteos. Muchas personas describen sus piernas como “apagadas” tras periodos prolongados de inactividad.

Frente a este escenario, la clave está en modificar hábitos cotidianos y reeducar la activación muscular. La especialista recomienda interrumpir el tiempo sentado cada 30 o 60 minutos, caminar unos minutos, realizar estiramientos suaves, marchar en el lugar o balancear la cadera para reconectar con los músculos. Acciones simples, como moverse mientras se habla por teléfono o desplazarse por la casa con mayor frecuencia, ayudan a mantener activos los glúteos sin alterar la rutina.

En cuanto a los ejercicios específicos, se aconsejan movimientos como los puentes de glúteos —acostado boca arriba con rodillas flexionadas y elevando la cadera mientras se contraen los músculos—, elevaciones laterales de pierna, clamshells con banda elástica, caminatas laterales con banda y subidas a un banco o escalón. El objetivo no es fatigar el músculo, sino restablecer la conexión entre el cerebro y los glúteos para recuperar una activación eficiente.

Además, cuidar la postura es fundamental. Evitar recargar siempre el peso en una sola pierna, no bloquear las rodillas al estar de pie y mantener una posición erguida al sentarse contribuyen a una mejor distribución del esfuerzo. Activar ligeramente el abdomen y utilizar asientos que permitan movilidad de la cadera también favorece la función muscular.

La amnesia glútea puede pasar desapercibida, pero sus efectos se reflejan en la calidad de vida y en el desempeño físico diario. Con pequeños cambios de hábito y ejercicios conscientes, es posible prevenir sus consecuencias y recuperar la estabilidad y fuerza necesarias para un movimiento saludable.

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