Harfuch exige a Chihuahua rendir cuentas sobre agentes estadounidenses en México
Tras la muerte de agentes en un operativo no reportado, la Federación interviene para frenar la colaboración autónoma de Chihuahua con el ICE.
Por Juan Pablo Ojeda
La crisis de seguridad en Chihuahua ha escalado tras revelarse que agencias de Estados Unidos operaron en el estado sin la autorización ni el conocimiento de las autoridades federales mexicanas. La reunión entre la gobernadora María Eugenia Campos y el secretario Omar García Harfuch marca un punto de inflexión en la relación entre el Estado y la Federación.
El núcleo de la controversia reside en la omisión de los canales diplomáticos obligatorios. Al actuar por cuenta propia, el gobierno de Chihuahua puso en riesgo la soberanía de las operaciones de seguridad, generando una falla institucional que resultó en la pérdida de vidas de agentes de ambos países tras el descubrimiento de un narcolaboratorio.
La presidenta Sheinbaum ha sido tajante: las leyes constitucionales prevalecen sobre cualquier acuerdo local. La exigencia de información detallada busca determinar si existe una estructura de cooperación paralela que elude la fiscalización de la Secretaría de Relaciones Exteriores, lo cual contravendría la política de seguridad nacional.
El cambio en la versión oficial del fiscal de Chihuahua —pasando de un «accidente» a una incursión con agentes estadounidenses— es visto por expertos como una señal de desorden administrativo. La falta de coherencia en los hechos narrados ha forzado al gobierno central a auditar cada convenio activo en la entidad.
La comparecencia ante el Senado, programada para la próxima semana, se anticipa como un escenario de alta tensión. Los legisladores exigirán explicaciones sobre por qué las autoridades federales fueron marginadas de una operación de inteligencia de tal envergadura, comprometiendo la coordinación fronteriza.
El gobierno estatal, por su parte, se enfrenta a una presión creciente por justificar su autonomía en tareas de alto riesgo. La relación con las agencias extranjeras, aunque útil para el combate al narcotráfico, requiere una transparencia total que hasta el momento ha brillado por su ausencia.
La intervención de García Harfuch busca centralizar la inteligencia y asegurar que las operaciones en territorio nacional sigan una línea de mando clara. Este episodio subraya una debilidad estructural en el control de las fronteras que, de no corregirse, continuará generando roces diplomáticos y de seguridad nacional.
