Más de 130 mil asistentes: Andrea Bocelli hace vibrar el Zócalo capitalino
Ciudad de México, 20 de abril de 2026. El tenor italiano Andrea Bocelli congregó a más de 130 mil personas en la Plaza de la Constitución durante un concierto gratuito organizado por el Gobierno de la Ciudad de México, en una velada que combinó ópera y música popular, y que también reavivó cuestionamientos sobre la inversión pública en espectáculos masivos.
De acuerdo con cifras oficiales del Gobierno de la Ciudad de México, la presentación formó parte de las actividades culturales impulsadas en el Centro Histórico y contó con el respaldo de la iniciativa privada. El evento, enmarcado en la celebración por los 30 años de trayectoria del artista, se desarrolló sin incidentes mayores, según reportes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.
El concierto inició alrededor de las 19:00 horas con un repertorio operístico que incluyó piezas de Giuseppe Verdi, estableciendo un tono clásico que dominó la primera parte del espectáculo. Bocelli estuvo acompañado por la Orquesta Sinfónica de Minería, bajo la dirección de Carlo Bernini, además de las participaciones de la soprano Larisa Martínez y el barítono Juan Carlos Heredia.
En una segunda fase, el programa transitó hacia temas de corte popular, entre ellos “Vivo por ella” y “Por ti volaré”, que fueron coreados por miles de asistentes. La violinista Rusanda Panfili aportó un componente contemporáneo con la interpretación de “Libertango”, mientras que la producción escénica incorporó elementos visuales y coreográficos.
Uno de los momentos de mayor convocatoria ocurrió con la participación del grupo Los Ángeles Azules y la cantante Ximena Sariñana, quienes interpretaron “Mis sentimientos”, generando una respuesta masiva del público. Posteriormente, se sumaron a Bocelli en piezas conjuntas que fusionaron géneros musicales, marcando el cierre del espectáculo.
Según información de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el evento buscó ampliar el acceso a expresiones culturales de alto nivel en espacios públicos. No obstante, especialistas han señalado en ocasiones previas la necesidad de transparentar los costos y criterios de selección de artistas internacionales en eventos financiados total o parcialmente con recursos públicos.
El operativo contempló la instalación de siete mil sillas frente al escenario, así como dispositivos de seguridad y logística para atender a los asistentes provenientes de distintas alcaldías y estados. Autoridades capitalinas destacaron la afluencia turística y la derrama económica indirecta en la zona, aunque no se han detallado cifras oficiales al cierre del evento.
La jornada concluyó con una ovación generalizada y un espectáculo de fuegos artificiales, consolidando una noche de alta convocatoria en el Zócalo capitalino. Mientras el concierto fue celebrado por su calidad artística y carácter gratuito, también dejó abierta la discusión sobre el equilibrio entre promoción cultural, gasto público y prioridades sociales en la capital del país.
