Sheinbaum descarta reconciliación con Perú a días de las elecciones presidenciales
La mandataria niega financiamiento a candidatos peruanos. La ruptura diplomática se mantiene tras el asilo otorgado a Betssy Chávez en 2025.
Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, canceló este lunes cualquier posibilidad de restablecer relaciones diplomáticas formales con el actual gobierno de Perú. Durante su conferencia matutina, la titular del Ejecutivo federal confirmó que no existen canales de comunicación oficiales ni acercamientos con la administración del presidente peruano, José María Balcázar Zelada.
El posicionamiento de la presidencia mexicana se produce a escasos días de que el país andino celebre sus elecciones presidenciales, programadas para el próximo 12 de abril. En este contexto, Sheinbaum rechazó categóricamente las acusaciones sobre un presunto financiamiento desde México hacia aspirantes u organizaciones políticas peruanas, definiendo la política exterior de su gobierno bajo una estricta no intervención financiera.
La estadística de la ruptura bilateral tiene su antecedente directo en los eventos políticos de 2025. En dicho año, el Estado mexicano otorgó asilo político dentro de su embajada en Lima a Betssy Chávez, ex primera ministra de Perú, quien enfrentaba cargos por rebelión derivados del intento de disolución del Congreso por parte del entonces presidente Pedro Castillo.
Esta acción consular detonó una respuesta legislativa inmediata en el país sudamericano. En noviembre de 2025, el Congreso de Perú aprobó una declaratoria oficial nombrando a Sheinbaum Pardo como «persona non grata», argumentando una intromisión directa en los procesos judiciales y políticos internos de su nación.
El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), documentó su defensa legal basándose en los protocolos de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La cancillería mexicana estableció que el otorgamiento de asilo político es una figura de protección humanitaria fundamentada en el derecho internacional, la cual no debe ser clasificada jurídicamente como un acto de hostilidad entre Estados.
Respecto al origen de la crisis política en Perú, la administración mexicana mantiene su diagnóstico técnico sobre la caída de Pedro Castillo. Sheinbaum reiteró que la destitución del exmandatario se ejecutó mediante un proceso parlamentario irregular, argumentando que el Congreso andino no reunió el quórum ni los votos legalmente exigidos por su propia constitución para concretar la vacancia presidencial.
Finalmente, el Ejecutivo mexicano delineó la directriz diplomática a seguir durante la transición electoral peruana. Asegurando que «las ideas de la Cuarta Transformación no son exclusivas de un país», la presidenta indicó que el Estado mexicano se abstendrá de emitir pronunciamientos sobre la jornada electoral del 12 de abril, limitando sus relaciones al plano de los pueblos y pausando el diálogo con las cúpulas gubernamentales vigentes en Lima.
