Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacvba, volvió a encender el debate sobre el modelo de negocio de las plataformas digitales al cuestionar abiertamente a Spotify y YouTube por lo que considera un sistema injusto para los músicos, especialmente para quienes no forman parte de la élite de reproducciones masivas.
Las declaraciones del músico surgieron en noviembre de 2025 durante una conversación con el periodista Javier Paniagua, meses antes de que Café Tacvba solicitara formalmente el retiro de su catálogo de Spotify. En ese espacio, Albarrán dejó claro que, para él, el problema no se limita a una sola plataforma, sino a una estructura completa que, desde su perspectiva, beneficia a las grandes corporaciones y deja en desventaja a los creadores.
Al hablar de YouTube, el cantante fue directo al señalar que, aunque la plataforma sirve como escaparate para llegar a nuevos públicos, no representa un ingreso real. Relató que ni con Café Tacvba ni con su otro proyecto, Los K’Comxtles, ha recibido pagos significativos por la presencia de su música en el sitio de videos. Para Albarrán, la llamada monetización es prácticamente inexistente y se reduce a una herramienta de promoción más que a una fuente de sustento.
El músico también criticó el modelo de Spotify, al que calificó como insuficiente y desigual. Explicó que incluso con cifras que podrían parecer altas, como cien mil reproducciones mensuales, los ingresos apenas alcanzan para cubrir gastos básicos, y eso antes de dividir el pago entre los integrantes de la banda, producción e impuestos. En sus palabras, se trata de un esquema que funciona como un “sueldo de esclavitud” y que solo resulta rentable para quienes concentran millones de reproducciones.
Albarrán lamentó que muchos artistas se vean obligados a mantener su música en plataformas con las que no están de acuerdo, debido a la falta de alternativas reales y a las condiciones impuestas por disqueras y agregadoras digitales. Desde su visión, este modelo ha generado una especie de dependencia que limita la libertad creativa y económica de los músicos.
La postura crítica del cantante tomó mayor relevancia tras conocerse que Café Tacvba pidió a Universal Music México y Warner Music México retirar su catálogo de Spotify. La banda argumentó razones éticas y su desacuerdo con la política de regalías y con la publicidad de empresas relacionadas con armamento y temas migratorios. Albarrán fue enfático al señalar que no desean que su música termine vinculada, directa o indirectamente, con causas contrarias a sus valores.
Ante la polémica, Spotify respondió que respeta el legado de Café Tacvba y el derecho de Albarrán a expresar su opinión, pero defendió su modelo de negocio y negó financiar guerras o campañas militares. La empresa aseguró que destina la mayor parte de sus ingresos a los titulares de derechos y rechazó cualquier vínculo con publicidad relacionada con conflictos armados.
Más allá del cruce de declaraciones, el debate abierto por Rubén Albarrán pone sobre la mesa una discusión de fondo sobre el futuro de la música en la era digital y sobre si los actuales modelos de streaming realmente permiten a los artistas vivir de su trabajo.