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Viernes, 18 de septiembre de 2026
Ciencia

La NASA descubre un cráter recién formado en la Luna: un fenómeno que ocurre una vez por siglo

17 de septiembre de 2026 · 18:30 Redacción Café Grillo

La superficie de la Luna acaba de revelar una huella relativamente reciente de su historia. Investigadores de la NASA identificaron un enorme cráter que se habría formado apenas en la primavera de 2024, después de que un objeto espacial impactara contra el satélite natural de la Tierra.

El cráter, bautizado como “McGetchin”, tiene aproximadamente 222 metros de diámetro y destaca por su tamaño y por lo reciente de su formación. De acuerdo con las estimaciones citadas por los científicos, un impacto capaz de producir una estructura de estas dimensiones ocurre en la Luna aproximadamente una vez por siglo o incluso con menor frecuencia.

El responsable del hallazgo fue Robert Wagner, investigador que trabaja con información obtenida por el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA. La sonda lleva estudiando la superficie lunar desde 2009 y permitió observar las características que hicieron posible identificar la formación como un cráter relativamente nuevo.

McGetchin no fue detectado inmediatamente después del impacto. Aunque la estructura llevaba años sobre la superficie lunar, permaneció sin identificar hasta que Wagner revisó nuevas imágenes obtenidas durante un escaneo de la superficie. En ellas apareció una señal característica: una zona particularmente brillante rodeada por un halo oscuro.

Ese aspecto llamó la atención de los investigadores porque los impactos recientes pueden dejar materiales expuestos y alterar temporalmente las características de la superficie que los rodea. Al comparar imágenes y analizar el terreno, los científicos pudieron establecer que se trataba de una formación mucho más reciente que la inmensa mayoría de los cráteres lunares.

Un impacto provocado por un objeto de varios metros

Los investigadores estiman que McGetchin surgió cuando un cometa o asteroide chocó contra la Luna. El objeto que produjo el impacto habría tenido un tamaño comparable al de un edificio de entre tres y seis pisos.

Aunque un cuerpo de esas dimensiones puede parecer relativamente pequeño frente a los enormes asteroides que existen en el Sistema Solar, al impactar contra una superficie sin atmósfera protectora como la lunar puede liberar una enorme cantidad de energía y producir una estructura de cientos de metros.

La Luna, a diferencia de la Tierra, no cuenta con una atmósfera densa que desintegre o frene significativamente a muchos objetos que llegan desde el espacio. Por eso, los impactos forman parte de su historia geológica y explican la enorme cantidad de cráteres que cubren su superficie.

Sin embargo, la mayoría de esas estructuras son muy antiguas. Precisamente por eso, encontrar un cráter cuya formación puede situarse con tanta precisión en tiempos recientes representa una oportunidad científica poco común.

¿Por qué es importante encontrar un cráter nuevo?

El valor del descubrimiento no está únicamente en el tamaño de McGetchin, sino en la posibilidad de estudiar cómo se forma un cráter prácticamente desde el comienzo de su existencia.

Los científicos conocen numerosos cráteres lunares, algunos de ellos mucho más grandes que McGetchin, pero su antigüedad dificulta reconstruir con precisión las condiciones que existieron inmediatamente después del impacto. Un cráter reciente, en cambio, conserva señales que pueden ayudar a comprender mejor cómo se distribuyen los materiales, cómo se modifica el terreno y cómo evoluciona una zona recién alterada por una colisión.

Un estudio publicado en la revista científica Science Advances señala la relevancia del hallazgo y lo identifica como el cráter nuevo de mayor tamaño descubierto hasta ahora en el Sistema Solar.

Las observaciones también pueden contribuir a mejorar los modelos utilizados para calcular la frecuencia con la que objetos espaciales chocan contra la Luna. Conocer mejor estos impactos permite comprender la dinámica del entorno lunar y la evolución de su superficie.

Información útil para futuras misiones lunares

El descubrimiento también adquiere importancia en un momento en que diferentes países preparan nuevas misiones de exploración lunar. Estados Unidos y China desarrollan programas destinados a ampliar la presencia humana y científica en el satélite natural de la Tierra.

Estudiar los impactos recientes puede ayudar a comprender mejor los riesgos y las transformaciones que ocurren sobre la superficie lunar. Aunque un cráter de 222 metros no representa por sí mismo una amenaza para una misión, el análisis de estos fenómenos permite mejorar el conocimiento sobre la frecuencia de impactos y sobre los cambios que pueden producir en el terreno.

El hallazgo de McGetchin demuestra además el valor de mantener observaciones continuas de la Luna. Una superficie que durante siglos parece inmutable puede cambiar de manera repentina cuando un objeto procedente del espacio la golpea. Gracias al trabajo del LRO y al análisis de nuevas imágenes, los investigadores pudieron identificar una de esas transformaciones y convertirla en una oportunidad para estudiar la geología lunar con una perspectiva que hasta ahora era difícil de conseguir.

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