Gael García Bernal presenta ‘Hombre al agua’ en Venecia junto a Ricky Martin
Gael García Bernal presentó en el Festival Internacional de Cine de Venecia su tercera película como director, Hombre al agua, una fábula sobre el poder, la manipulación y las desigualdades sociales.
El actor y cineasta mexicano llegó este domingo a Venecia para presentar Hombre al agua, producción que forma parte de la sección Spotlight, fuera de competencia, y que cuenta entre su elenco con el cantante puertorriqueño Ricky Martin.
La película sigue la historia de un socorrista cubano que salva de morir ahogado a un poderoso empresario mexicano. Como recompensa, el magnate le ofrece un puesto de trabajo en su fábrica ubicada en Yucatán, lo que termina llevando al protagonista a integrarse por completo a la familia del empresario.
Con el paso del tiempo, el personaje comienza a sospechar que aquel encuentro que parecía producto de la casualidad pudo haber sido cuidadosamente planeado.
La historia se transforma así en una reflexión sobre el poder, la manipulación y la manera en que las personas con mayor influencia pueden aprovecharse de quienes se encuentran en una posición vulnerable.
Gael García Bernal cuestiona la lógica del poder
Durante una entrevista con AFP, García Bernal explicó que la película surge de su preocupación por una sociedad en la que cada vez más aspectos de la vida parecen estar sujetos a intereses económicos y políticos.
“Estamos viviendo un momento donde todo es cooptado para ser capitalizado”, señaló el actor mexicano.
García Bernal también cuestionó la transformación de la política en una especie de competencia permanente por popularidad, en la que los mensajes son utilizados para obtener beneficios y conquistar al público.
Algunas escenas de Hombre al agua hacen referencia indirecta a dirigentes y movimientos políticos que utilizan el miedo y la manipulación para conseguir apoyo, aunque el director decidió no señalar directamente a ningún gobierno o país.
Para García Bernal, el cine y otras expresiones artísticas pueden desempeñar un papel importante frente al crecimiento de estas ideologías.
El cineasta considera que las expresiones culturales tienen la capacidad de cuestionar discursos construidos alrededor del miedo y romper con las narrativas que buscan controlar a las sociedades.
Una historia sobre la diversidad de América Latina
Otro de los elementos centrales de Hombre al agua es la diversidad latinoamericana.
La película reúne personajes de México, Cuba, Puerto Rico, Argentina y Brasil, con lo que García Bernal busca mostrar una región marcada por diferencias culturales, pero también por problemas y aspiraciones compartidas.
El director mexicano considera que América Latina atraviesa una etapa decisiva y que la región tiene la oportunidad de construir sociedades más justas.
“En Latinoamérica es donde está la batalla de la humanidad”, afirmó.
Su apuesta, explicó, consiste en reconocer las dificultades de la región, pero también su capacidad para generar cambios y encontrar nuevas formas de convivencia.
Ricky Martin debuta en Venecia como actor de cine
La película también representa un momento especial para Ricky Martin, quien además de formar parte de la producción interpreta a un actor dentro de la historia.
Su personaje participa en el filme que realiza la esposa de Camilo, uno de los protagonistas de Hombre al agua.
Aunque se trata de una participación breve, el cantante puertorriqueño aseguró que disfrutó trabajar bajo la dirección de García Bernal.
“Fue divertido, porque él [García Bernal] te deja jugar, pero a la vez te sientes muy protegido”, explicó Martin.
Para el artista, la experiencia también tiene un significado especial porque representa su primera participación en una película presentada en el Festival de Venecia.
Martin recordó que trabaja frente a las cámaras desde que tenía 12 años, pero consideró especialmente importante llegar a uno de los festivales cinematográficos más reconocidos del mundo a los 54 años.
“Es muy importante para mí”, afirmó.
Con Hombre al agua, Gael García Bernal vuelve a colocarse detrás de la cámara para contar una historia con elementos de sátira y fábula que, al mismo tiempo, busca cuestionar la relación entre poder, dinero, política y manipulación.



