FIFA ajusta boletos del Mundial 2026 y genera inconformidad

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La FIFA volvió a mover el tablero rumbo al Mundial 2026, pero esta vez fuera de la cancha. El organismo introdujo nuevas categorías de boletos que cambian tanto la distribución como el precio de las entradas, lo que ha generado molestia entre aficionados que ya habían comprado.

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Por Juan Pablo Ojeda

 

La FIFA volvió a mover el tablero rumbo al Mundial 2026, pero esta vez fuera de la cancha. El organismo introdujo nuevas categorías de boletos que cambian tanto la distribución como el precio de las entradas, lo que ha generado molestia entre aficionados que ya habían comprado.

El cambio principal está en la creación de zonas premium como “Front Category 1” y “Front Category 2”. En términos simples, son los asientos más cercanos a la cancha, los que tradicionalmente muchos pensaban que estaban incluidos en la Categoría 1. La diferencia ahora es clara: esas ubicaciones se venden aparte y a precios mucho más altos.

Para entender el enojo hay que ver cómo funcionaba antes. Durante las primeras fases de venta del Mundial, las entradas se ofrecieron en cuatro categorías, y la Categoría 1 se entendía como la mejor experiencia posible. Sin embargo, en la práctica, muchos aficionados terminaron en zonas laterales, esquinas o incluso detrás de las porterías.

Mientras tanto, los lugares más privilegiados —primeras filas y zonas centrales— quedaron reservados para estas nuevas categorías, que en algunos casos duplican el precio de los boletos más caros vendidos previamente.

La Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila así no solo como el torneo más grande en número de equipos, sino también como uno de los más caros para el aficionado promedio. A esto se suma otro punto de fricción: la falta de información clara sobre cuántos boletos existen en estas nuevas categorías y bajo qué criterios se asignan.

La FIFA ha respondido que los mapas publicados eran solo referenciales y que nunca garantizaron ubicaciones exactas. Además, justifica el ajuste con la alta demanda y el mercado en Norteamérica, donde el poder adquisitivo es mayor y el modelo de hospitalidad tiene un peso importante.

Ese modelo, precisamente, es otro factor clave. Los paquetes VIP y de hospitalidad siguen ocupando las mejores zonas del estadio, lo que refuerza la percepción de que las experiencias más cercanas al campo están cada vez más fuera del alcance del público general.

Al final, el problema no es solo el precio, sino la expectativa. Muchos aficionados compraron pensando en una experiencia que hoy luce distinta. Y en un evento como el Mundial, donde el acceso ya es limitado, la confianza en el sistema de venta se vuelve tan importante como el espectáculo en la cancha.

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