Operación de EE. UU. en Venezuela: cronología del ataque y detención
Explosiones en Caracas y estados cercanos precedieron el anuncio de EE. UU. sobre la detención de Maduro y Cilia Flores.
Una operación atribuida a Estados Unidos derivó, en la madrugada de este 3 de enero, en explosiones reportadas en Caracas y zonas cercanas, y en el anuncio posterior de la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, según una cronología basada en reportes ciudadanos, videos difundidos en redes sociales y pronunciamientos oficiales.
De acuerdo con los registros recopilados, los primeros avisos surgieron alrededor de la 1:50 a.m., cuando usuarios reportaron sonidos de aeronaves de alto rendimiento sobre el Valle de Caracas y el litoral central. Minutos después, a las 1:55 a.m., se informaron explosiones en Fuerte Tiuna, con reportes de interrupción eléctrica y desalojos preventivos en áreas residenciales dentro del complejo militar.
Hacia las 2:10 a.m., se reportaron detonaciones en la Base Aérea Generalísimo Francisco Miranda, en La Carlota, con imágenes que mostraban resplandores y columnas de humo en la zona de pista y hangares. A las 2:15 a.m., habitantes en los alrededores de Miraflores señalaron activación de sirenas y un acordonamiento inmediato por parte de fuerzas de seguridad.
En el mismo tramo horario, reportes ubicaron daños en infraestructura de comunicaciones y radares estratégicos en el Cerro Volcán de El Hatillo, estado Miranda, con afectaciones de conectividad en sectores de Caracas. A las 2:27 a.m., se mencionó un ataque contra la infraestructura del aeropuerto de Higuerote, con el objetivo de limitar despegues de aeronaves privadas y oficiales, y con referencias a presencia de helicópteros y fuerzas especiales en las cercanías, sin confirmación independiente en el momento.
Aproximadamente a las 2:35 a.m., se reportaron explosiones en el Puerto de La Guaira y en la zona de la Meseta de Mamo. Minutos después, a las 2:40 a.m., se indicó la emisión de un aviso a aviadores (NOTAM) que restringiría vuelos civiles en el área, en un contexto de seguridad aérea incierta para rutas comerciales.
Para las 3:00 a.m., la oleada de detonaciones habría cesado, mientras persistían reportes de vigilancia con drones y movimientos de seguridad. En paralelo, comenzaron a circular comunicados y mensajes oficiales para fijar postura sobre lo ocurrido y marcar la línea de acción institucional dentro y fuera del país.
Entre las primeras reacciones regionales, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, informó sobre bombardeos con misiles en Caracas y planteó la convocatoria de reuniones urgentes en la OEA y la ONU. En Caracas, la administración vinculada a Maduro comunicó la firma y orden de implementación de un decreto de “estado de conmoción exterior” en todo el territorio nacional.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, responsabilizó a Estados Unidos por los bombardeos y sostuvo que el hecho contraviene la Carta de la ONU y normas del derecho internacional. La vicepresidenta Delcy Rodríguez denunció la desaparición de Maduro y Flores y pidió prueba de vida, mientras el ministro de Interior, Diosdado Cabello, llamó a la calma y a seguir las directrices del alto mando político y militar.
Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump anunció la captura de Maduro y Flores y describió el operativo como una acción de gran escala. El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que Maduro enfrentaría un proceso penal en Estados Unidos y afirmó que no se preverían nuevas acciones militares en Venezuela, según los reportes disponibles.
En el frente judicial, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, informó que Maduro y Flores fueron imputados en el Distrito Sur de Nueva York. Según esa versión, los cargos incluirían conspiración relacionada con narcoterrorismo y delitos vinculados al tráfico de cocaína, así como acusaciones sobre posesión y conspiración para poseer armas automáticas y dispositivos destructivos, en el marco de una causa federal.
Mientras se ordenaban medidas de seguridad y se difundían anuncios oficiales, en varias ciudades se reportaron compras de previsión: filas en supermercados y búsquedas de alimentos, un reflejo clásico de “mejor prevenir” cuando el panorama amanece con ruido de motores y poca claridad institucional sobre lo que sigue. En ese tablero, las próximas horas dependerán de dos carriles: la evolución del proceso federal en Nueva York y las decisiones internas de Venezuela para sostener servicios, movilidad y comunicaciones.