En la Cámara de Diputados, el tema turístico dejó de ser solo promoción de playas y destinos bonitos. Ahora también se habla —y en serio— de seguridad, derechos humanos y responsabilidad. Así lo dejó ver la diputada del PAN, Tania Palacios Kuri, tras su participación en la Feria Internacional de Turismo (Fitur) 2026 en Madrid, donde México fue país invitado.
Y no es cualquier vitrina. Fitur es uno de los escaparates más importantes del mundo en materia turística, y esta edición le dio a México una oportunidad clave para vender algo más que paisajes: un modelo de turismo más responsable. Palacios lo planteó con claridad: ya no basta con atraer visitantes y generar lana, también hay que cuidar a las personas, sobre todo a las más vulnerables.
Desde el enfoque legislativo, la diputada aprovechó el foro para meter sobre la mesa un tema que pocas veces se discute abiertamente en este sector: los riesgos asociados al turismo, como la trata de personas, especialmente de niñas, niños y adolescentes. En ese contexto, uno de los anuncios más relevantes fue la llamada Alianza Viaja Seguro, una iniciativa que busca coordinar esfuerzos entre gobierno, empresas y sociedad civil para prevenir abusos y garantizar entornos más seguros.
Dicho en pocas palabras, la apuesta es que el turismo no solo deje derrama económica, sino también condiciones dignas. Y ahí es donde entra el papel del Congreso: traducir estas ideas en leyes concretas.
Palacios Kuri adelantó que el siguiente paso será construir una Agenda Legislativa de Turismo Seguro 2026-2028, con la que se pretende aterrizar compromisos en reformas, presupuesto y seguimiento real. Entre los puntos clave está incorporar el enfoque de derechos humanos en la Ley General de Turismo, sin caer en una sobrerregulación que termine frenando al sector.
Además, el tema no llega en cualquier momento. México se está preparando para eventos internacionales de alto calibre, como la Copa Mundial de la FIFA 2026, lo que obliga a subir el nivel en materia de prevención, atención y coordinación entre autoridades.
Durante su paso por Fitur, la legisladora también participó en la firma de acuerdos con organismos empresariales para fortalecer la competitividad del sector, profesionalizar servicios y consolidar una imagen más sólida del turismo mexicano en el extranjero. Todo esto, en teoría, alineado a una visión más ética y sostenible.
El reto, como siempre en política, no está en el discurso, sino en la ejecución. Porque si algo quedó claro en Madrid es que hay interés global en un turismo más responsable. La pregunta es si México logrará convertir ese interés en políticas públicas efectivas o si se quedará, otra vez, en buenas intenciones.