Ruth Silva Andraca impulsa ley para prevenir suicidio en México

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En el Congreso mexicano empieza a tomar fuerza un tema que durante años se dejó en segundo plano: la salud mental. La diputada Ruth Maricela Silva Andraca puso sobre la mesa una realidad incómoda pero urgente: el suicidio ya no es un asunto individual, es un problema de salud pública que exige respuestas del Estado.

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Por Juan Pablo Ojeda

 

En el Congreso mexicano empieza a tomar fuerza un tema que durante años se dejó en segundo plano: la salud mental. La diputada Ruth Maricela Silva Andraca puso sobre la mesa una realidad incómoda pero urgente: el suicidio ya no es un asunto individual, es un problema de salud pública que exige respuestas del Estado.

Durante un foro internacional sobre prevención del suicidio, la legisladora explicó algo clave para entender el problema: no hay una sola causa. Detrás de cada caso hay una mezcla de factores personales, como depresión o ansiedad, pero también elementos sociales como violencia, desigualdad, falta de oportunidades o incluso crisis económicas. Es decir, no se trata sólo de lo que pasa en la mente de una persona, sino también de lo que pasa en su entorno.

Los datos ayudan a dimensionar la gravedad. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren más de 700 mil personas por suicidio en el mundo. En México, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportan más de 8 mil 500 casos en 2024. Lo más preocupante es que ya es una de las principales causas de muerte entre jóvenes, pero también afecta cada vez más a adultos en edad productiva.

Aquí es donde entra la propuesta de política pública. Lo que se está planteando no es sólo reaccionar cuando ocurre una tragedia, sino prevenir desde antes. ¿Cómo? Con una ley que obligue a coordinar a instituciones de salud, escuelas, comunidades y gobiernos para detectar riesgos a tiempo y ofrecer apoyo antes de que sea demasiado tarde.

La idea es bastante clara: fortalecer el primer nivel de atención —es decir, los servicios básicos de salud— para que cualquier persona pueda recibir ayuda sin complicaciones; incluir educación emocional desde la infancia para que hablar de lo que se siente no sea tabú; y crear redes comunitarias donde la gente pueda encontrar apoyo cercano.

Además, especialistas que participaron en el foro advierten que hoy México tiene esfuerzos dispersos. Hay programas aquí y allá, pero no una estrategia integral. Por eso, la propuesta incluye la creación de un sistema nacional de prevención, con registro de casos, seguimiento y evaluación constante. En pocas palabras: pasar de apagar incendios a construir una política de largo plazo.

El fondo del asunto es que la salud mental empieza a verse como lo que es: una responsabilidad pública. No basta con campañas aisladas o líneas telefónicas de ayuda; se requiere una estructura que garantice atención oportuna, accesible y digna.

Porque al final, como lo plantearon en el foro, prevenir el suicidio no sólo es una tarea del gobierno, sino un esfuerzo colectivo donde participan familias, escuelas y comunidades. Pero sin reglas claras y coordinación desde el Estado, ese esfuerzo se queda corto.

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