Ricardo Monreal defiende Plan B y mantiene alianza legislativa

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En el Congreso, muchas veces lo que no se aprueba dice tanto como lo que sí. Y eso es justo lo que dejó ver el senador Ricardo Monreal Ávila al explicar por qué la reforma electoral más ambiciosa —el llamado “Plan A”— no llegó al Senado y en su lugar se impulsa una versión más acotada, el “Plan B”.

2026_03_17__03_11_25pm

 

Por Bruno Cortés

 

En el Congreso, muchas veces lo que no se aprueba dice tanto como lo que sí. Y eso es justo lo que dejó ver el senador Ricardo Monreal Ávila al explicar por qué la reforma electoral más ambiciosa —el llamado “Plan A”— no llegó al Senado y en su lugar se impulsa una versión más acotada, el “Plan B”.

Monreal fue claro: no hubo presiones externas ni amenazas de otros partidos; la decisión de ajustar la propuesta vino directamente de la presidenta Claudia Sheinbaum. En términos simples, el gobierno optó por dejar fuera algunos cambios para asegurar que lo que sí se presentara tuviera los votos necesarios para avanzar.

Aquí es donde entra una lógica muy común en política pública: no siempre se aprueba lo ideal, sino lo posible. El propio Monreal lo resumió así, al reconocer que el “Plan A” tenía propuestas más profundas, como el uso de inteligencia artificial en procesos electorales, ajustes en tiempos oficiales o cambios en auditorías. Pero esas ideas, aunque atractivas en papel, no tenían el respaldo suficiente para convertirse en ley.

El “Plan B”, en cambio, es una versión más negociada. Por ejemplo, uno de los cambios clave es que se mantiene la figura de la revocación de mandato, pero se elimina la parte relacionada con consultas populares dentro del artículo 35 constitucional. Traducido: se conserva un mecanismo para evaluar a los gobernantes, pero se recorta el alcance de participación directa de la ciudadanía en otros temas.

¿Por qué importa esto? Porque las reformas electorales definen cómo se organiza la democracia en el país. Desde cómo se vota hasta cómo se supervisan los recursos, todo pasa por estas reglas. Y cuando se modifican, aunque sea parcialmente, cambian los incentivos y las condiciones de competencia política.

Monreal también dejó ver otro ángulo clave: la estabilidad de la coalición gobernante. Dijo que el “Plan B” no solo es una reforma, sino una forma de mantener unidos a los aliados que, en el caso del “Plan A”, ya habían adelantado que votarían en contra. Es decir, más allá del contenido técnico, la decisión también responde a un cálculo político para evitar fracturas internas.

En paralelo, el senador abordó otro tema que suele cruzarse con la política exterior: la postura de México frente a la situación en Cuba. Explicó que, desde su bancada, se analiza una muestra de apoyo al pueblo cubano, pero dejó claro que sería un gesto individual de legisladores y no con recursos públicos. Esto conecta con un principio histórico de la política exterior mexicana: no intervenir en asuntos internos de otros países, pero sí mostrar solidaridad humanitaria.

Finalmente, también tocó un tema más doméstico pero igual relevante en el funcionamiento del Congreso: la reincorporación del diputado Sergio Mayer. Monreal subrayó que no es una decisión política, sino un derecho legal del propio legislador, lo que refleja cómo, más allá de las disputas, hay reglas internas que ordenan la vida parlamentaria.

En conjunto, lo que muestra este episodio es cómo se construyen las políticas públicas en México: entre negociaciones, ajustes y equilibrios. No siempre gana la propuesta más completa, pero sí la que logra sumar los apoyos necesarios para convertirse en realidad.

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