En medio del debate que sigue marcando la agenda del Congreso, el diputado José Narro Céspedes, de Morena, dejó clara la postura de su partido frente a la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: el proyecto de transformación, dice, seguirá adelante porque la democracia en México no puede seguir funcionando como un sistema que beneficia a unos cuantos.
Durante una conferencia de prensa, el legislador sostuvo que durante décadas el sistema electoral mexicano fue diseñado por los gobiernos del pasado, particularmente por el PRI y el PAN, de una manera que terminó convirtiéndolo —según su visión— en un aparato caro, burocrático y cada vez más alejado de la ciudadanía.
En palabras simples, el argumento de Morena parte de una crítica al costo y funcionamiento del modelo electoral actual. Mantener las instituciones que organizan elecciones, los tribunales y los partidos políticos implica miles de millones de pesos cada año. Para los legisladores del oficialismo, ese gasto no siempre se ha traducido en una democracia más cercana a la gente.
Narro Céspedes señaló que durante muchos años ese sistema permitió que ciertos grupos políticos conservaran poder sin necesidad de ganar elecciones directas. Uno de los ejemplos que mencionó fue el caso de los legisladores de representación proporcional, conocidos como plurinominales, que llegan al Congreso a través de listas de partido y no mediante el voto directo en un distrito.
Para el diputado morenista, este mecanismo se volvió una forma de reciclar figuras políticas que, aunque no compiten directamente ante los ciudadanos, terminan ocupando cargos públicos una y otra vez. En su narrativa, esto contribuyó a que la política se percibiera como un espacio cerrado y controlado por élites partidistas.
Desde esa perspectiva, Morena ha defendido la reforma electoral promovida por la presidenta Sheinbaum, con el argumento de que busca modificar la relación entre la política y los ciudadanos. La idea central, explicó Narro Céspedes, es que el sistema deje de estar dominado por los partidos y que la participación ciudadana tenga un peso mayor.
Aunque la propuesta fue rechazada por la mayoría del Pleno en el Congreso, el legislador aseguró que su partido no considera cerrado el debate. Al contrario, dijo que Morena continuará impulsando cambios que, desde su punto de vista, permitan que las instituciones políticas respondan más directamente a la voluntad popular.
En el fondo, el discurso del diputado refleja uno de los pilares del proyecto político de la llamada Cuarta Transformación: replantear el funcionamiento de las instituciones públicas para que, según el planteamiento del oficialismo, trabajen más directamente al servicio de la ciudadanía.
Para Narro Céspedes, la discusión sobre la reforma electoral no es solamente técnica o jurídica, sino profundamente política. A su juicio, el punto central es decidir si el sistema democrático debe seguir operando bajo las reglas actuales o si debe transformarse para abrir más espacio a la participación directa de la población.
Por eso, afirmó que Morena continuará respaldando el proyecto que encabeza Claudia Sheinbaum desde la Presidencia de la República. Según el legislador, la meta es construir un modelo en el que la democracia no sea vista como un privilegio de la clase política, sino como un ejercicio real de poder ciudadano.
El mensaje final del diputado fue claro: para el oficialismo, la transformación política del país todavía está en marcha y el debate sobre las reglas electorales seguirá siendo una de las piezas clave en esa discusión.