Cadenas humanas protegen centrales eléctricas en Irán ante amenazas de Donald Trump

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Irán moviliza civiles en infraestructuras clave tras ultimátum de EE. UU. para reabrir el Estrecho de Ormuz antes del 7 de abril.

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Por Juan Pablo Ojeda

 

Miles de ciudadanos iraníes formaron este lunes cadenas humanas alrededor de activos estratégicos de generación eléctrica en respuesta a las advertencias de ataques militares emitidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El despliegue civil se concentró en instalaciones críticas como la central de Damavand y la planta de Bisotun, consideradas nodos vitales para la estabilidad del sistema interconectado nacional.

La movilización ocurre tras la exigencia de Washington para que Teherán reabra el Estrecho de Ormuz antes de las 20:00 horas del martes 7 de abril. Actualmente, el bloqueo iraní afecta al 20% del suministro global de crudo, lo que ha generado una volatilidad sin precedentes en los mercados energéticos internacionales y un alza sostenida en los precios del barril.

En Teherán, los manifestantes rodearon la central Damavand, la mayor del país, mientras que en Kermanshah se registraron concentraciones masivas frente a la planta de Bisotun. El gobierno iraní, a través del Ministerio de Deporte y Juventud, ha capitalizado estas acciones como un símbolo de resistencia técnica y cívica frente a la posible destrucción de infraestructura civil.

Datos oficiales indican que las protestas se extendieron a la central termoeléctrica de Tabriz y la planta Shahid Rajaei en Qazvín. Estas instalaciones son fundamentales no solo para el consumo doméstico, sino para el mantenimiento de la industria pesada iraní, cuya parálisis profundizaría la crisis económica derivada de las sanciones y el conflicto.

El componente histórico también fue protagonista en Dezful, donde estudiantes protegieron el puente histórico de la ciudad, una estructura con más de 1,700 años de antigüedad. La defensa de activos patrimoniales y energéticos se ha convertido en el eje de la narrativa de unidad nacional impulsada por el viceministro Alireza Rahimi.

Expertos en energía señalan que un ataque a estas infraestructuras dejaría sin suministro básico a millones de civiles, lo que ha llevado a las autoridades iraníes a calificar las amenazas de Trump como potenciales crímenes de guerra. La estrategia de «escudos humanos» busca elevar el costo político y mediático de una intervención armada estadounidense.

A medida que se acerca el plazo límite fijado por la Casa Blanca, la tensión en el Estrecho de Ormuz mantiene en vilo a la economía global. Irán sostiene que solo permitirá el paso a buques de naciones aliadas, manteniendo el control sobre una de las arterias comerciales más importantes del mundo.

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