Irán confirma muerte de su jefe de Inteligencia tras ataque de Israel
La Guardia Revolucionaria ratifica el deceso de Mayid Jadamí. Su baja se suma a la lista de mandos neutralizados desde el 28 de febrero.
Por Juan Pablo Ojeda
La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó oficialmente este lunes 6 de abril de 2026 el deceso del general de división Mayid Jadamí, titular de la Organización de Inteligencia de dicho cuerpo militar. La confirmación se realizó a través de un comunicado difundido por la agencia estatal de noticias Tasnim, validando la información que el gobierno de Israel había adelantado horas antes respecto a un ataque selectivo en territorio iraní.
El general Jadamí asumió la jefatura de la Inteligencia de la Guardia Revolucionaria en junio de 2025. Su nombramiento se produjo como un reemplazo operativo directo tras la muerte de su predecesor, Mohamad Kazemi, ocurrida durante la escalada del conflicto bélico con el Estado de Israel el año anterior. Jadamí acumuló menos de 10 meses en el cargo antes de ser neutralizado.
El operativo que culminó con la vida del general de división se enmarca en la ofensiva militar conjunta iniciada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. A 37 días del inicio de las hostilidades a gran escala, la estructura de mando de las fuerzas armadas iraníes registra un índice de bajas sin precedentes en la historia reciente de la República Islámica.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, cuantificó la importancia táctica del objetivo al declarar que Jadamí representaba «uno de los tres altos mandos de la organización». La eliminación de esta figura compromete directamente las capacidades de contrainteligencia y las operaciones encubiertas de Teherán, áreas fundamentales para la supervivencia del aparato estatal en tiempos de guerra.
Estadísticamente, el organigrama militar y político de Irán ha sido desmantelado en sus niveles más altos. Previo a la caída de Jadamí, la coalición estadounidense-israelí logró la eliminación del general Mohammad Pakpur, comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, y del general Abdorrahim Musaví, jefe de Estado Mayor de las fuerzas armadas regulares iraníes.
El impacto estructural se extiende a la cúpula política y espiritual. Los registros de la guerra iniciada en febrero incluyen la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, así como la de Alí Lariyani, quien fungía como secretario del Consejo de Seguridad Nacional. La pérdida simultánea de líderes religiosos, estrategas políticos y comandantes militares genera un vacío operativo total.
La capacidad de regeneración de mandos de la Guardia Revolucionaria enfrenta ahora un límite técnico. Con la cadena de sucesión interrumpida repetidamente en un lapso menor a seis semanas, las directrices operativas en los frentes de defensa antiaérea y balística deben ser asumidas por oficiales de rango medio, alterando la doctrina militar establecida por Teherán durante las últimas cuatro décadas.
