Gobierno de México busca reducir precio del diésel para frenar la inflación

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La presidenta Sheinbaum anuncia un segundo acuerdo con gasolineros para estabilizar el diésel y mitigar el impacto del crudo internacional.

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Por Juan Pablo Ojeda

 

La administración federal, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, formalizó una nueva etapa en la estrategia de control de precios de energéticos con el objetivo de contener el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). El plan central consiste en la implementación de un segundo acuerdo con el sector gasolinero, enfocado específicamente en reducir el costo del diésel, el cual ha mostrado una volatilidad significativa en los últimos meses.

Actualmente, el Gobierno de México mantiene un esquema de subsidios a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para estabilizar la gasolina regular en un promedio de 24 pesos por litro. Sin embargo, el diésel, que llegó a cotizarse en 30 pesos por litro, se ha convertido en la prioridad logística debido a su impacto directo en los costos de transporte de carga y productos de la canasta básica.

La mandataria vinculó la viabilidad de esta estrategia al incremento operativo de la refinería de Dos Bocas, la cual ha comenzado a registrar una producción petrolera que permite reducir la dependencia de importaciones. Esta soberanía energética es la base técnica para absorber los choques externos derivados del alza en los precios internacionales del crudo, impulsados por la inestabilidad geopolítica.

En el ámbito internacional, el conflicto bélico en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán ha generado un cuello de botella en el Estrecho de Ormuz. Dado que por este corredor circula el 20% del petróleo mundial, el bloqueo logístico ha elevado los precios de referencia, obligando al Estado mexicano a intensificar los estímulos fiscales para evitar que el litro de combustible supere las barreras actuales.

El acuerdo alcanzado el pasado martes 30 de marzo con los empresarios del sector es de carácter extraordinario y temporal. A diferencia de la política general de hidrocarburos, este pacto se dirige exclusivamente al diésel, buscando una reducción que alivie los costos operativos de las empresas de transporte y, por consecuencia, detenga la escalada de precios en alimentos.

Es relevante señalar que la participación de las estaciones de servicio es voluntaria. Los precios finales al consumidor estarán sujetos a variables individuales de cada estación, tales como sus niveles de inventario, costos de logística interna y condiciones de competencia regional. No obstante, el compromiso del sector busca establecer un techo de precio más competitivo a nivel nacional.

La presidenta Sheinbaum adelantó que en los próximos días se anunciará el monto exacto y la vigencia de este nuevo precio oficial para el diésel. Con esta medida, el Ejecutivo busca blindar la economía doméstica frente a un escenario global de alta incertidumbre, asegurando que el costo de vida en las familias mexicanas no se dispare por factores energéticos.

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