Alonso Vázquez alerta crisis lechera y pide precios justos
En la Cámara de Diputados hay un tema que está empezando a prender focos rojos, sobre todo en el campo: la crisis de los productores de leche. El diputado del PAN, Alonso de Jesús Vázquez Jiménez, salió a respaldar a ganaderos de Jalisco que, en pocas palabras, están trabajando para perder dinero.
Por Bruno Cortés
En la Cámara de Diputados hay un tema que está empezando a prender focos rojos, sobre todo en el campo: la crisis de los productores de leche. El diputado del PAN, Alonso de Jesús Vázquez Jiménez, salió a respaldar a ganaderos de Jalisco que, en pocas palabras, están trabajando para perder dinero.
El problema se entiende fácil: producir un litro de leche cuesta entre 8.70 y 9.50 pesos, pero hay empresas que lo están comprando hasta en tres pesos. Sí, menos de la mitad. Con esos números, muchos productores no solo dejan de ganar, sino que entran en pérdidas, al grado de que algunos optan por tirar la leche porque no les conviene venderla.
Aquí es donde entra el tema de políticas públicas. En teoría, programas como Leche para el Bienestar —antes Liconsa— ayudan a comprar producto nacional a mejor precio. Y sí, funcionan… pero no alcanzan. No tienen el presupuesto suficiente para absorber toda la producción, así que el resto queda a merced del mercado.
Y ese mercado, según lo que denuncian legisladores y productores, está bastante cargado hacia un lado. Las grandes empresas compradoras imponen precios, condiciones y trasladan el riesgo al productor. Es decir, el que trabaja y produce es el que más pierde, mientras otros eslabones de la cadena mantienen márgenes amplios.
Además, hay otro factor que está pegando fuerte: la importación masiva de leche en polvo barata. Esto presiona los precios hacia abajo y complica aún más la competencia para los productores nacionales. A eso se suman problemas como falta de apoyos al campo, financiamiento limitado y temas sanitarios que tampoco ayudan.
Desde el Congreso, la idea es empujar cambios para equilibrar el terreno. Entre las propuestas están establecer precios más justos, poner orden a las importaciones y mejorar el etiquetado, para que el consumidor sepa realmente qué está comprando y si es leche nacional o no.
El caso de Jalisco no es menor. El estado aporta más del 20 por ciento de la producción nacional, así que lo que pase ahí impacta a miles de familias. Y, como suele ocurrir en el campo, el golpe pega más fuerte a pequeños y medianos productores.
En el fondo, lo que se está discutiendo es si el modelo actual del sector lechero es sostenible o si necesita ajustes de fondo. Porque cuando producir deja de ser negocio, el riesgo no es solo económico, también es social.
La discusión apenas empieza en el Congreso, pero el mensaje ya está sobre la mesa: sin reglas más parejas, el campo mexicano seguirá perdiendo terreno.
