Escalada entre Irán y aliados de EUA sacude aviación
La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán no solo tensó la geopolítica mundial, también pegó directo en los mercados financieros. Este lunes, las principales aerolíneas del mundo registraron fuertes pérdidas en Bolsa, presionadas por dos factores que para este sector son casi letales: el cierre de espacios aéreos y el encarecimiento del combustible.
Por Juan Pablo Ojeda
La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán no solo tensó la geopolítica mundial, también pegó directo en los mercados financieros. Este lunes, las principales aerolíneas del mundo registraron fuertes pérdidas en Bolsa, presionadas por dos factores que para este sector son casi letales: el cierre de espacios aéreos y el encarecimiento del combustible.
En Europa, las caídas fueron de las más pronunciadas del mercado. Norse Atlantic ASA se desplomó más de 12 %, Finnair perdió más de 11 % y el grupo Air France-KLM retrocedió más de 9 %. También registraron bajas importantes Aegean Airlines, IAG —matriz de Iberia y British Airways— y Lufthansa. Ryanair fue la que menos retrocedió, aunque también cerró en negativo.
Del otro lado del Atlántico, en Wall Street, la historia fue similar. Frontier Group Holding llegó a caer 9 %, mientras que Air Canada, American Airlines y JetBlue registraron pérdidas relevantes. Incluso gigantes como United Airlines, Delta y Southwest terminaron la jornada con números rojos, aunque más moderados.
En Asia y Oceanía la tendencia fue la misma. Qantas, Japan Airlines, China Southern, Singapore Airlines y Turkish Airlines cerraron con retrocesos considerables. El patrón es claro: el sector aéreo está pagando la factura inmediata del conflicto.
¿Por qué tanto castigo? Primero, porque el precio del petróleo se disparó. El barril Brent subió más de 6 % y el WTI avanzó en una proporción similar, superando los 71 dólares. Para las aerolíneas, el combustible representa uno de sus principales costos. Cuando el petróleo sube de golpe, los márgenes se reducen casi de inmediato.
Segundo, porque varias rutas hacia Medio Oriente fueron canceladas o modificadas. El cierre de espacios aéreos obliga a vuelos más largos, con mayor consumo de combustible y más gastos operativos. Es el peor escenario posible: suben los costos y al mismo tiempo cae la demanda por la incertidumbre internacional.
A esto se sumó una advertencia que encendió las alarmas en los mercados: la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con bloquear el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del petróleo mundial. Un cierre efectivo de esa vía estratégica podría presionar aún más los precios del crudo y agravar la volatilidad.
Para México, el impacto no es menor. Aunque el conflicto ocurre a miles de kilómetros, el alza en el petróleo puede presionar los precios de las gasolinas y los boletos de avión, además de generar ajustes en rutas internacionales. En un país donde el turismo y la conectividad aérea son clave para la economía, cualquier sacudida global termina sintiéndose en casa.
Analistas consideran que el mercado ya castigó con fuerza a las aerolíneas y que, si el conflicto se contiene en cuestión de semanas, podría haber un rebote. Pero mientras la tensión continúe y el petróleo siga caro, el sector aéreo seguirá volando en zona de turbulencia.