En medio de la cuenta regresiva rumbo al Mundial de 2026, la diputada Amancay González Franco, de Movimiento Ciudadano, puso sobre la mesa una propuesta que va más allá del futbol espectáculo: crear un Sistema Nacional de Detección de Talento Futbolístico en espacios públicos de todo el país. La idea, explicó en el foro “100 días para el Mundial” en la Cámara de Diputados, no es solo encontrar al próximo delantero estrella, sino usar el deporte como una política pública de prevención.
Acompañada por Héctor Antonio García, director de Cultura Física y Deporte del Instituto Mexicano del Seguro Social, y por el técnico Ricardo Ferretti, la legisladora dejó claro que su propuesta no se limita a poner balones en las canchas. Lo que plantea es una estrategia integral que conecte deporte con salud física, salud mental, prevención de adicciones, combate al embarazo adolescente y permanencia escolar.
Dicho en palabras sencillas: la apuesta es que el futbol funcione como un gancho para que niñas, niños y jóvenes se mantengan activos, alejados de las drogas y dentro del sistema educativo. Porque, como reconoció, el tejido social no se recompone solo construyendo canchas o organizando torneos improvisados. Se necesita continuidad, entrenadores capacitados y una política pública que tenga presupuesto, reglas claras y seguimiento.
El contexto no es menor. México será una de las sedes de la Copa Mundial de la FIFA 2026 junto con Estados Unidos y Canadá, y en San Lázaro ya comenzaron a hablar del legado que dejará el evento. Para González Franco, el Mundial debe servir como pretexto para cambiar el enfoque del Estado: pasar de un sistema de salud que reacciona cuando la gente ya está enferma, a uno que previene. En un país con altos índices de obesidad, sobrepeso y enfermedades crónico-degenerativas, el mensaje es directo: menos pastillas y más movimiento.
Desde el IMSS, Héctor García reforzó esa visión. Anunció torneos incluyentes como el mundialito T21 para niñas, niños y jóvenes con síndrome de Down, futbol sin correr para personas de 50 a 69 años y la Street Child United, que convoca a menores de todo el mundo. La lógica es que el deporte no sea solo para quienes sueñan con llegar a Primera División, sino para todas las edades y condiciones.
Por su parte, el “Tuca” Ferretti fue más frontal. Señaló que el futbol mexicano necesita ser más competitivo y menos subordinado al negocio. Criticó la falta de cantera y el exceso de intereses económicos que, a su juicio, frenan el desarrollo de talento nacional. Su respaldo a la iniciativa tiene un mensaje político claro: si el Estado va a invertir en infraestructura deportiva rumbo al Mundial, debe garantizar que esas canchas no terminen cerradas o privatizadas, sino abiertas a los jóvenes.
En el fondo, la propuesta de Amancay González abre un debate más amplio en el Congreso: ¿puede el deporte convertirse en una verdadera política pública de prevención social y de salud? La respuesta dependerá no solo del discurso, sino de que la iniciativa se traduzca en presupuesto, coordinación entre dependencias y resultados medibles. Porque, como dijo el propio Ferretti, en México se habla mucho de “mente sana en cuerpo sano”, pero pocas veces se convierte en una política de Estado.