Estados Unidos suspende visas a 75 países y endurece control migratorio
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un nuevo giro a su política migratoria al suspender el proceso de visas para ciudadanos de 75 países, una decisión que impacta a regiones clave de América Latina, Asia, África y Medio Oriente. Entre los países afectados se encuentran Brasil, Rusia, Irán, Afganistán, Somalia, Nigeria y Tailandia, de acuerdo con información confirmada por el propio Departamento de Estado y difundida por medios estadounidenses.
Por Juan Pablo Ojeda
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un nuevo giro a su política migratoria al suspender el proceso de visas para ciudadanos de 75 países, una decisión que impacta a regiones clave de América Latina, Asia, África y Medio Oriente. Entre los países afectados se encuentran Brasil, Rusia, Irán, Afganistán, Somalia, Nigeria y Tailandia, de acuerdo con información confirmada por el propio Departamento de Estado y difundida por medios estadounidenses.
La medida entrará en vigor a partir del miércoles 21 de enero y no tiene una fecha definida de conclusión. El congelamiento permanecerá activo hasta que el Departamento de Estado realice una revisión integral de sus procedimientos de evaluación y otorgamiento de visados, lo que en los hechos abre la puerta a una suspensión prolongada.
Aunque el gobierno estadounidense no publicó oficialmente la lista completa de los países incluidos, un portavoz del Departamento de Estado confirmó que son 75 las naciones afectadas. Además, un memorándum interno ordena a las embajadas y consulados de Estados Unidos negar la emisión de visas con base en la legislación vigente, endureciendo los filtros para autorizar viajes al país.
El vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, explicó que el objetivo central de esta política es impedir el ingreso de personas extranjeras que, a juicio del gobierno, puedan convertirse en una carga para los programas de asistencia social y los beneficios públicos. Este argumento ha sido uno de los ejes del discurso migratorio de Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
La suspensión de visas se suma a una serie de acciones recientes que reflejan un endurecimiento sostenido. Apenas esta semana, la administración Trump revocó alrededor de 100 mil visas en lo que va del año, más del doble de las canceladas en el último periodo del gobierno de Joe Biden. De ese total, cerca de 8 mil correspondían a visas de estudiante y unas 2 mil 500 a visas especializadas, otorgadas a personas que tuvieron encuentros con fuerzas de seguridad estadounidenses por actividades delictivas, según información oficial difundida en redes sociales.
Desde una perspectiva política, la estrategia responde a la promesa de campaña de Trump de priorizar el enfoque de “America First”, que busca reforzar la seguridad interna incluso a costa de tensar relaciones diplomáticas y comerciales. En ese marco, el mandatario firmó una orden ejecutiva para fortalecer la revisión de antecedentes de todos los solicitantes de visa, con especial énfasis en historial criminal, vínculos financieros y posibles riesgos para la seguridad nacional.
El endurecimiento no es solo administrativo, sino también discursivo. En noviembre pasado, Trump prometió “detener permanentemente” la migración procedente de países que calificó como del “Tercer Mundo”, luego de un ataque armado cerca de la Casa Blanca cometido por un ciudadano afgano. Ese episodio fue utilizado como justificación para reforzar controles y acelerar decisiones restrictivas como la suspensión masiva de visas.
Para los países afectados, la medida representa un golpe directo a estudiantes, trabajadores, empresarios y familias que buscaban viajar legalmente a Estados Unidos. También genera incertidumbre en sectores económicos que dependen de la movilidad internacional, como la educación, el turismo y la inversión extranjera.
En el plano internacional, la decisión de Washington podría abrir nuevos frentes de tensión diplomática, especialmente con aliados estratégicos y socios comerciales. Mientras tanto, el mensaje político es claro: la administración Trump apuesta por un cierre más estricto de sus fronteras y por redefinir, bajo sus propios términos, quién puede y quién no ingresar a Estados Unidos.